Undiano Mallenco: “Igual el domingo añado quince minutos porque me da pena acabar”

H.

MARÍA VALLEJO / DIARIO DE NAVARRA

¿Cuáles son sus sensaciones?

Soy una persona que controla mucho sus emociones, pero esta semana, entre una cosa y otra, estoy recibiendo cariño hasta de periodistas que jamás habría pensado. Alguno me ha pedido hasta casi perdón...

¿Por ejemplo?

-Risas-. Mejor no digo ninguno. Está siendo una semana muy bonita porque me está llamando mucha gente con la que hace tiempo que no hablaba. Estoy contento de llegar al final así de bien. Me encuentro como un niño de 45 años, también con un poquito de pena. Me cuesta imaginar una vida sin fútbol todas las semanas. Pero también de alegría y emoción y deseando salir a Madrid con la familia y los amigos.

¿La maleta ya está preparada?

Sí, está prácticamente cerrada. Se me está haciendo raro y duro, porque es la última, al menos de la Liga. Es una sensación rara. Cuando la cierre diré: esta es la última.

¿Qué lleva un árbitro en la maleta?

Conforme pasan los años, cada vez menos cosas. Antes llevaba las cuatro equipaciones, por si acaso, cuatro pares de medias... Con los años, te vuelves más práctico y solo llevas dos por si acaso. El neceser con cosas básicas, un par de botas, el traje oficial del CTA para llegar bien vestido y elegante. Además ahora nos dejan viajar casual... Y poco más, porque los intercomunicadores están en el campo.

¡No me ha dicho ni tarjetas ni silbato!

Sí, sí... Claro. Y ligas para las medias que me hace mi madre. Eso es sagrado. Le dejo a la mujer porque le hace ilusión, aunque las medias de hoy en día no se caen.

¿Cuántas tarjetas lleva?

Suelo llevar un juego. A veces dos, porque los recogepelotas, gente que te espera en el hotel, compañeros árbitros... te piden. Hay gente capaz de esperar dos o tres horas para hacerse una foto. Parece raro, pero me pasó en Sevilla el otro día. Me dijeron dos chicos jovencitos que los pobres llevaban esperando a que acabáramos de cenar. Son cosas bonitas.

Está siendo muy solicitado esta semana por todos los medios. ¿Eso qué significa?

No lo sé. Se juntan varias cosas. Me guste o no, soy un árbitro que ha hecho historia por sus números y supongo que es llamativo para los medios. Quizá soy una figura mediática que puede interesar. He hecho diez clásicos y tengo un recorrido. El CTA este año ha optado por dar más visibilidad a nuestra imagen en los medios y me ha dado libertad para atender a todos. Y los medios locales siempre me han tratado siempre muy bien, aunque tengo claro que si hubiera pitado a Osasuna alguna vez algo habría pasado y Undiano Mallenco no sería tan querido. Estoy un poco abrumado porque me han llamado hasta desde Colombia, la RNC. Estoy sobrepasado, me han hecho un montón de vídeos. Y ya cuando me he visto en el chiste de Oroz no me lo podía creer -ríe-. He salido por todos los lados.

¿Qué ha sentido al verse en la tira?

Me he emocionado. Y eso que me ha hecho las orejas muy grandes -risas-. He dicho: vaya nariz y vaya orejones. Bueno, es la realidad. Como buen navarro tengo la nariz grande. Alguna vez salí de refilón, pero esta vez me ha puesto de protagonista, con todo el cariño del mundo, y me ha hecho mucha ilusión. Cuando he abierto el ojillo a las 7 de la mañana ya me la habían mandado dos o tres personas.

¿Está preparado para el pitido final?

Jo, no lo sé, esa es buena pregunta. Igual el domingo añado 15 minutos porque me da pena acabar -bromea-. Durante los 90 minutos estaré concentrado, metido en el partido, porque es especial y voy a intentar estar centrado. Supongo que se me olvidará que es el último, pero conforme lleguen los últimos minutos costará un poquito pitar el final. Se hará como se puede, a ver si puedo alegrar la lágrima, que si no luego salgo en los telediarios... Pero bueno, que pase lo que tenga que pasar.

¿Les va a decir a los jugadores que no le fastidien el último partido?

Voy a intentar no cambiar muchas cosas. Pero con los más veteranos del Madrid y el Betis, a los que he pitado muchos partidos, seguro que hay guiños y bromas, depende de cómo vaya todo. Ellos son conscientes de que es mi último partido y seguro que no me van a fastidiar.

El Bernabéu es un escenario muy especial y además le espera la final de Copa del Rey (a falta de confirmación oficial). ¿Puede un árbitro despedirse de mejor forma?

El campo ha sido casualidad. Lo único que quería es un partido en el que no se jugaran nada. En casi todos había algo en juego. También quería alguno cerca para que pudiera desplazarse la familia, pero cualquier estadio de Primera me habría hecho la misma ilusión. Evidentemente, el estadio es impresionante, por su capacidad y su historia, pero solo quería que no se jugasen nada. Me ha tocado este partido y a Madrid también es cómodo desplazarse. Hay amigos que van en tren, otros en coche, otros en avión, alguno hasta en Blablacar...

¿Quiénes le acompañan?

Mi familia más cercana, por supuesto, y luego los amigos que empezaron conmigo a arbitrar: Miguel Ángel Murillo, José Antonio Martínez Sáez, Manuel Jiménez, Iker Berjano, Anayansi González, Luis Mari Juango, que fue árbitro de Primera, estuvo en mi primer partido en Soria y quiere estar en el último. Me dijo que iría aunque fuera en Canarias. El presidente del CNA, Fernández Quiroga. En el equipo arbitral van Julio Leo, de cuarto árbitro, y de asistente Íñigo Prieto y Edu Prieto en el VAR. Todo lo que he pedido a Carlos Velasco me lo ha concedido y vamos un equipo navarro total. Me acompañarán unas veinte personas, porque van las mujeres de mis compañeros. Va a ser un día especial para todos. Me han dejado elegir hasta el informador que me pone la nota, que será Vicente Lizondo Cortés. Es casi un hermano para mí. He estado en su boda, estos Sanfermines estuvo un par de días, me lo llevé a los toros... Me llevo un equipo arbitral de amigos.

¿Todos sus amigos son árbitros?

No, lo que pasa es que a esta despedida van ellos. Cuando hagan el homenaje del día 15 en Pamplona irá también la gente que no tiene relación con el mundo del arbitraje, pero también los árbitros, los clubes, las instituciones... Este domingo nos iremos a comer a gusto y a reírnos. El partido es por la mañana y el viaje se ha complicado, porque hay que ir el día anterior. Hemos encontrado billetes en vagones separados, pero es lo que hay. Así que cuando llegue el día, a levantarse, a desayunar, y al lío.