Unas 1.600 cuidadoras no profesionales volverán a cotizar a la Seguridad Social

H.

En estos momentos, solo cotizan a la SS en Navarra 152 cuidadores no profesionales de personas dependientes

M. CARMEN GARDE / DIARIO DE NAVARRA

Las cuidadoras no profesionales de personas dependientes, en su mayoría mujeres del entorno familiar, volverán a cotizar a la Seguridad Social. El Consejo de Ministros aprobó el pasado día 1 de marzo recuperar el pago, a cargo de las arcas públicas, de las cotizaciones de las cuidadoras no profesionales dentro de los polémicos decretos de medidas urgentes que el Gobierno de Sánchez está llevando a cabo. La medida, que todavía no tiene fecha de entrada en vigor, beneficiará en Navarra a más de 1.600 mujeres, según estimaciones del Ejecutivo. Y, a nivel nacional, a más de 180.000 personas.

Las cotizaciones de las cuotas de la Seguridad Social por parte del erario público de estas cuidadoras no es una iniciativa novedosa. Fue una medida que se aplicó en 2007 pero que fue eliminada en 2012 a raíz de la crisis económica.

Entonces, los cuidadores no profesionales de personas dependientes tenían suscrito un convenio especial con la Seguridad Social, por el cual el Ministerio de Trabajo financiaba las cuotas de cotización. Ahora, se prevé utilizar la misma fórmula. La aportación media que se baraja por cuidador ronda los 150-180 euros al mes. Esto supone que el Ejecutivo central deberá realizar un desembolso para financiar la medida en Navarra de unos 30 millones de euros al año. Para el conjunto del país, se prevén 315 millones al año.

De forma voluntaria

Cuando en 2012 se suprimió la ayuda, el Estado, a través de la Tesorería General de la Seguridad Social (TGSS), ofreció la posibilidad de mantener de forma voluntaria el convenio suscrito, aunque la cuidadora debía costearse la cuota de su propio bolsillo.

Tal y como se temían las principales organizaciones ligadas a la discapacidad, muy pocas cuidadoras siguieron cotizando. A día de hoy, solo 152 navarros tienen suscrito el ‘Convenio especial para cuidadores de dependientes’ con la Seguridad Social, según datos correspondientes al pasado 31 de enero. De ellos, 130 son mujeres (el 85% del total) son mujeres y 22 son hombres. En toda España, casi 7.500 cuidadores tienen suscrito el citado convenio.

La aportación media que se baraja por cuidador ronda los 150-180 euros al mes. Esto supone que el Ejecutivo central deberá realizar un desembolso para financiar la medida en Navarra de unos 30 millones de euros al año

El pago de las cuotas a las cuidadoras no profesionales se consideró uno de los avances más importantes introducidos por la Ley de Dependencia, aprobada en 2007. Y es que daba la posibilidad a las cuidadoras de dependientes, que cobraban la prestación económica por dicho cuidado, de tener derechos similares a los de cualquier trabajador. En concreto, la acción protectora dispensada es por jubilación, incapacidad permanente, así como muerte y supervivencia.

El objetivo ahora es volver a recuperar esos derechos. La dinámica del convenio especial contempla que la base mensual de cotización sea el tope mínimo que, en cada momento, se establezca en el Régimen General de la Seguridad Social. En el caso de dedicación completa, este tope mínimo es de unos 1.000 euros al mes, muy similar al régimen creado para los empleados de hogar.

“Nuestra labor ahorra mucho dinero al sistema”

Su padre sufre Parkinson y, desde hace tres años, necesita atención continua. “Es muy duro cuidar porque tu ritmo de vida cambia de un día para otro. No está suficientemente reconocido. Las personas que cuidamos a un dependiente desempeñamos una labor muy importante para la sociedad”, comenta la pamplonesa Ana González Goñi, de 58 años.

La noticia de la recuperación de las cotizaciones de la Seguridad Social le parece una medida “justa”. “Todas las madres, hijas y mujeres que estamos a pie de cañón, ¿cuánto dinero ahorramos al sistema? Seguro que ahorramos mucho. Estaría bien que se hiciera un cálculo de lo que supone nuestro trabajo al cabo del año”.

Para esta cuidadora no profesional, la enfermedad de su padre le ocupa buena parte del día, entre ocho y diez horas. “Los cuidadores no podemos estar las veinticuatro horas del día con el enfermo porque, al final, se resiente nuestra salud mental y física. Todos los psicólogos te dicen que para cuidar lo primero es que mantengamos un elevado grado de bienestar emocional y físico”, agrega.

La posibilidad abierta de cotizar a la Seguridad Social, comenta, puede permitir a las mujeres cuidadoras disfrutar de una pensión o generar derechos para percibir un subsidio. “No es mi caso, pero todos sabemos que familiares de dependientes se ven abocados a dejar su puesto de trabajo y dedicarse al cuidado del familiar, lo que merma sus derechos de cara a la jubilación y a otras prestaciones sociales”.