Un tercio de los contratos en Navarra tendrá penalización por su temporalidad extrema

H.

La medida pretende desintencivar contratos precarios

Se debe a la subida de la cuota empresarial para los contratos de 5 días o menos aprobada en el último Consejo de Ministros de 2018. diana de miguel / DIARIO DE NAVARRA

Al menos uno de cada tres de los contratos que se firmaron en Navarra a lo largo del año pasado cumple los requisitos para sufrir penalizaciones por parte del Gobierno central por durar cinco días o menos. A partir de este año, estos acuerdos laborales de corta duración, asociados con condiciones de precariedad e inseguridad laboral, verán incrementada hasta un 40% la cuota empresarial de la Seguridad Social.

El Gobierno aprobó en el último Consejo de Ministros de 2018 subir cuatro puntos -del 36 al 40%- la cuota por contingencias comunes para los contratos de duración igual o inferior a cinco días dentro del paquete de medidas destinadas a mejorar los ingresos de la Seguridad Social que se incluyeron en el decreto ley de medidas urgentes en materia social, laboral y de empleo. La medida, justifica el Ejecutivo de Pedro Sánchez, puede ser, además, “desincentivadora para que el empresario recurra a este tipo de contratos”. De forma paralela se ha modificado la Ley de Seguridad Social para aplicar a los días efectivamente trabajados y cotizados un “coeficiente de temporalidad” que permitirá al trabajador reunir un mayor número de días en alta para el acceso a las prestaciones del sistema de Seguridad Social.

En concreto, la norma indica que “a efectos de acreditar los periodos de cotización necesarios para causar derecho a las prestaciones de jubilación, incapacidad permanente, muerte y supervivencia, incapacidad temporal, maternidad y paternidad, de los contratos de carácter temporal cuya duración efectiva sea igual o inferior a cinco días, regulados en el artículo 151 de esta ley, cada día de trabajo se considerará como 1,4 días de cotización”. Se trata de un mecanismo similar al de los contratos a tiempo parcial.

El abuso del trabajo temporal es uno de los principales focos de precariedad del mercado laboral español y navarro. De acuerdo con los datos más recientes disponibles en el Servicio Público de Empleo Estatal (SEPE), en torno a 140.000 de todos los contratos de trabajo que se firmaron en la comunidad hasta el cierre del mes de noviembre, último para el que al elaborar esta información había información disponible, tuvieron una duración inferior a los siete días y, de estos, hubo al menos 100.000 con una duración de cinco días o inferior.

Los más afectados por esta temporalidad extrema son los contratos eventuales por circunstancias de producción que hasta noviembre supusieron casi la mitad de los suscritos en la comunidad: se firmaron 167.879 sobre un total de 358.721 y, de ellos, casi 130.000 con una duración inferior al mes. Los contratos de menos de una semana también se utilizan de forma notoria bajo la categoría de interinidad y, también, en la de obra y servicio. En la primera categoría, hasta noviembre se suscribieron un total de 11.348, más del 28% de todos los que se firmaron, y, en la segunda, 7.490, casi el 9% del total. Por ocupaciones, la de peones de transporte es la que presenta una mayor proporción de contratos inferiores a siete días, seguida de la de los profesionales de la salud, cultura y espectáculos, restauración y enseñanza.

PONER FRENO AL EMPLEO PRECARIO

Lo que el Gobierno busca en definitiva con esta medida, además de mejorar los ingresos del sistema de la Seguridad Social, es luchar contra el empleo precario. La única excepción se producirá con los contratos que se firmen en el Sistema Especial para Trabajadores por Cuenta Ajena Agrarios. Si bien el SEPE no dispone de información concreta sobre contratos de cinco días o menos, sí la ofrece sobre los de siete o menos, algo que permite hacerse una idea sobre qué porcentaje del mercado laboral navarro puede verse afectado por la nueva medida. Así, de los 358.721 contratos de trabajo que se firmaron en la Comunidad foral entre el 1 de enero y el 30 de noviembre de 2018, 37.484 tuvieron una duración de siete días o menos y otros 129.850 de menos de un mes (se estima que al menos unos 100.000 duraron cinco días o menos). Un escenario que repite la tónica de los últimos ejercicios. En 2017, por ejemplo, fueron 162.272 los que duraron menos de siete días, más del 40% del total de los que se firmaron a lo largo de todo el ejercicio. Un porcentaje que en 2008, cuando empezó la crisis, era mucho menor. En concreto, del 22,4%.

Hasta ahora, estos contratos ya estaban penalizados por la Ley de Seguridad Social. El recargo de la cuota empresarial de contingencias comunes que se aplicaba para los de siete días o menos era del 36%. Lo que ha hecho ahora el Gobierno ha sido incrementarla en cuatro puntos más para aquellos que ni siquiera paguen por el fin de semana como medida disuasoria contra la precariedad y para tratar de aumentar el volumen de recaudación de la Seguridad Social.

DIFERENCIAS EN FUNCIÓN DEL MES

El porcentaje de contratos de temporalidad extrema sobre el total de los realizados varía de manera sensible dependiendo de la época del año que se analice. Así se recoge en un informe elaborado por el gabinete técnico de CC OO en Navarra a partir de los datos del Observatorio de la Realidad Social. El estudio, que analiza el periodo comprendido entre febrero de 2017 y abril de 2018 recoge diferencias porcentuales de casi 22 puntos. Es, razona el sindicato, un periodo de mejora relativa de las cifras del paro pero donde las buenas cifras en términos generales “están ocultando la consolidación de un mercado laboral temporal”. Y es que desde el comienzo de la crisis económica, el encadenamiento de contratos de cortísima duración se ha convertido en una práctica cada vez más habitual entre los empresarios. Una situación que genera una creciente situación de inseguridad laboral y grandes dificultades para plantear proyectos de vida construidos sobre la estabilidad laboral.

El mayor índice de acuerdos laborales inferiores a una semana de duración se registró en junio de 2017 cuando se firmaron un total de 14.045, el 54,03% de todos los suscritos ese mes. Un porcentaje que contrasta con el 32% que se registró en febrero de ese año. Durante el último mes que fue analizado en el estudio, abril de 2018, se firmaron en la comunidad 12.321 contratos de siete días o menos, nada menos que el 40,5% del total. El fenómeno de la ‘ultra temporalidad’, advierte el sindicato en su informe, afecta, sobre todo, a los menores de 30 años ya que en esa franja de edad el porcentaje se eleva hasta los 45,7%. “El mercado de trabajo que se ha ido construyendo hace que sean compatibles el aumento de las contrataciones con una temporalidad enorme. Es un modelo desregulado, que fomenta y facilita la contratación temporal, y que avoca a la precariedad a miles de personas”, razona CC OO. La temporalidad además tiene rostro de mujer. “La mayoría de los contratos de menos de 7 días (el 53%) son firmados por mujeres, a pesar de tener una tasa de actividad menor -es casi diez puntos inferior a la de los hombres-”.

Uno de los factores que miden la temporalidad es el índice de rotación, es decir, la proporción entre contratos y personas contratadas. En 2017 este índice fue del 3,2. Significa, según explica CC OO en su informe, que se abusa, entre otras cosas, de la contratación temporal y que, de media, cada persona contratada ha acumulado en cada año 3,2 contratos, si bien esta cifra ha descendido en 0,2 puntos con respecto al 2016 es un punto superior a los años anteriores a la crisis. “Al ser una media, es de suponer que habrá mucha gente que en un mismo año firma más de cuatro contratos. Lo que, sin duda, dificulta el desarrollo de un proyecto de vida estable”.

SALARIOS MÁS BAJOS

El impacto que la temporalidad tiene en los salarios no es baladí. Una persona con contrato temporal cobra 10.022 euros menos que alguien que trabaja con un contrato indefinido. El sindicato CC OO señala que, en base a los datos de 2016 (últimos disponibles en el momento de elaborar su informe), el salario medio de una persona que trabaja con un contrato indefinido en la comunidad es de 27.228 euros, mientras que si trabaja con un contrato temporal el salario es de 17.206 euros. Además hay una triple brecha de género: brecha en contratos temporales, brecha en contratos indefinidos y brecha salarial general.

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