Un estudio recoge al menos 30 agresiones a policías a lo largo de 2018

H.

El agresor tipo es hombre joven que actúa bajo el efecto de alcohol y drogas. El sindicato Afapna indica que la cifra real es mucho mayor, ya que no existe un registro que englobe los incidentes

CARMEN REMÍREZ / DIARIO DE NAVARRA

Un estudio del sindicato Afapna ha documentado al menos 30 agresiones a policías que ejercen en Navarra a lo largo de 2018. Los episodios son ataques con lesiones, tentativas o incidentes en los que han mediado algún tipo de objeto peligroso o arma. Para la elaboración del informe, desde el sindicato se ha contactado con 12 de los agentes implicados, que han rellenado unos cuestionarios sobre lo ocurrido. El objetivo, además de comenzar a documentar estos incidentes con más rigor, es sobre todo el de mostrar con datos la necesidad de refozar la equipación y los medios con los que se dota a los agentes. La ausencia de registro oficial hace sospechar que la cifra real de agresiones sea mucho mayor, indican los autores del estudio.

SÁBADO Y TURNO DE TARDE

El informe analiza en sus conclusiones algunas realidades a las que apuntan los datos recogidos. Por ejemplo, que el mes que más agresiones registró fue diciembre, el día de la semana más conflictivo fue el sábado y el turno donde se registraron más episodios de los que han trascendido fue el de tarde (de 14 a 22 horas). El grueso mayor de los agresores han sido hombres (22 casos, frente a 8 documentadas de mujeres), con edades entre los 18 y los 30 años, bajo los efectos de alcohol y drogas, siendo en la gran mayoría de veces un único agresor el protagonista. El grupo de edad predominante es el que va de 18 a 25 años, seguidos del de 46 a 50. Mayoritariamente se trata de una persona de nacionalidad española y que se encuentra bajo los efectos del alcohol y/o drogas (20 casos positivos frente a 5 que no).

En cuanto al tipo de servicio prestado, en 6 ocasiones de las referidas se trataba de labores para identificar a un implicado, seguida de 5 intervenciones por reyertas. En la gran mayoría de estos sucesos, los agentes pertenecían a unidades de Seguridad Ciudadana (25). Los policías de Tráfico les siguen, aunque a una distancia importante (5 agresiones) y hay también documentada una agresión a un policía que se encontraba fuera de servicio. Todos los casos registrados resultaron sin lesiones o con heridos leves.

Emocionalmente, el sentimiento predominante durante la agresión ha sido temor por la vida o integridad física, experimentando mayormente un subidón de adrenalina. Pasado el suceso, las emociones y síntomas que más se han sufrido han sido tener pensamientos sobre los hechos acontecidos, así como dolor de cabeza y preocupación por la seguridad personal. Ningún agente ha necesitado asistencia psicológica y a todos les ha ayudado hablar sobre el suceso. Dos de ellos sí han referido algún tipo de problema o temor a la hora de reincorporarse al servicio.

Tras lo sucedido, la mayoría reconoce haber recibido algún tipo de apoyo, principalmente por parte de compañeros y mandos. Cuatro de los encuestados sí manifiestan no haber recibido ningún tipo de apoyo o llamada interesándose por su estado. También alguno de ellos admitió que le hubiese gustado recibir una llamada de apoyo, interés o reconocimiento por la actuación.

La mayoría piensa que la formación previa recibida en materia de tiro y defensa personal no les ayudaron a solventar la situación, así como que esta no es la correcta ni se asemeja a la realidad.

“Este estudio es un primer paso. Conocer una realidad ayuda a poder estudiar cómo mejorarla”, indican desde Afapna, y añaden que “son necesarios medios materiales, un chaleco para cada agente, que ofrezca protección balística y frente a armas blancas, medios intermedios en el uso de la fuerza, como el taser, así como cámaras personales que proporcionen defensa jurídica a los agentes” . Además, en el plano emocional, añaden, se pide que las administraciones cuenten con un plan de asistencia psicológica para los agentes que, fruto de una agresión o de lo visto y vivido en una intervención, tengan una asistencia que frene el posible desarrollo de un estrés postraumático.

“Tenía un cuchillo en la mano y otro en el bolsillo”

El primer incidente que relata este policía de Seguridad Ciudadana le tocó patrullando en el turno de noche, de madrugada. Era entre semana, recuerda. “Había llamado una madre, muy alterada, diciendo que fuéramos rápido, que su hijo tenía un cuchillo y se lo había puesto en el cuello al padre, amenazando con matarle”.

¿Y qué situación se encontraron al llegar?

La madre estaba en el portal, esperando. Nos dijo que subiéramos (la vivienda familiar era un cuarto piso), que nos diéramos prisa, que iba a matar al padre. Llevábamos chalecos y mi compañero cogió también del coche un escudo. Comenzamos a subir y oímos a alguien bajar por la escalera. Le pedimos que nos enseñara las manos. Nos dijo que era el padre, que había logrado escapar y que su hijo seguía arriba, que había cogido dos cuchillos y que estaba muy alterado.

¿Subieron?

No hizo falta. El hijo salió también al portal, armado con el cuchillo. Comenzamos a dialogar con él, pidiéndole que lo dejara en el suelo. Finalmente lo hizo, pero luego al aproximarnos vimos que llevaba otro en el bolsillo. Al final, pudimos calmarlo y no hubo que lamentar heridos. ¿Qué hubiera pasado si al acercarnos arremete contra uno de nosotros? En situaciones así la defensa personal vale poco. Reivindicamos algo intermedio entre la defensa personal y la pistola, un taser, por ejemplo (dispositivo de electroshock, que paraliza).

¿Qué ocurrió con esta persona?

Se lo llevaron en ambulancia, detenido pero con personal médico, para valorar su estado mental.

¿Cuál fue el segundo incidente?

También lo viví en el turno de noche. Nos avisaron unos chavales de que había una persona que paseaba con lo que parecía una escopeta, apuntando a la gente, por el Ensanche de Pamplona. Nos indicaron dónde lo habían visto y un compañero y yo lo localizamos sentado en unas escaleras y efectivamente vimos que llevaba un arma larga con la que apuntaba. En ese momento no lo sabíamos. Fue después cuando vimos que era una carabina.

¿Cómo actuaron?

Le pedimos que depusiera el arma en varias ocasiones. Él hacía caso omiso y nos apuntaba. Finalmente, yo pegué un tiro al aire para que viera que no era ninguna broma y mientras tanto mi compañero fue hasta él dando una vuelta a la manzana, consiguiendo que cesara en su actitud.

¿Es habitual verse inmerso en situaciones así?

No es raro que te puedan tocar episodios violentos o con cuchillos. Acudes a situaciones complejas (violencia familiar, problemas psiquiátricos, personas que quieren autolesionarse...). Yo he llegado a temer por mi integridad, pero eso no modifica mi comportamiento. Si tengo que ir a una llamada y jugarme la vida, voy. Lo tengo claro.

CLAVES

Agresiones registradas, por día de la semana:el sábado es el día que más se produjeron, con 10, seguido del domingo con 6. Así, suman un total de 16 en fin de semana, frente a 14 entre lunes y viernes (5 el lunes, 2 el martes, 4 el miércoles, una el jueves y 2 el viernes).

Horas en las que se registran las agresiones:se reparten entre todas las horas del día, prácticamente. Destaca el ‘pico’ de entre las 4 y las 5 de la madrugada, con 3 agresiones. Los turnos con más incidencias: tarde (8), noche (7), frente a mañana (3).

En Pamplona y en la vía pública: 9 de los episodios tuvieron lugar en la capital navarra. De 30 de ellos, 23 se produjeron en la vía pública, frente a otras ubicaciones: lugar de concurrencia pública (3), inmueble particular (3) y otros lugares, como interior de una ambulancia (1). En 17 casos, la iluminación era buena, frente a 12 en los que los agentes refieren iluminación “pobre”.

TE RECOMENDAMOS