Tres debates en uno en la cita de Diario de Navarra

H.

La cita con los candidatos a la alcaldía de Pamplona, en Cordovilla, fue de todos menos aburrida. Se trataba de ofrecer un espacio de debate transparente para las fuerzas políticas

MIGUEL ÁNGEL RIEZU / DIARIO DE NAVARRA

El reto era conseguir que, además, fuera vivo y ameno, con un formato dinámico. En ello volcaron su trabajo un amplio grupo de profesionales. El encuentro duró dos horas, más la introducción para la sesión de fotos junto a la rotativa. Unos minutos distendidos que transparentan la familiaridad entre sí de todos los candidatos, que comparten confidencias con naturalidad. Hay mucho mejor ambiente personal que el que reflejan la dureza de los debates políticos.

Y no hubo un debate, no. Hubo, al menos, tres. Los seis candidatos electorales de Pamplona tuvieron encontronazos a distintos niveles. Pero hubo chispazos muy especiales por parejas. La de los dos alcaldables, Enrique Maya (Navarra Suma) y Joseba Asiron (Eh Bildu) estaba clara antes de empezar. Antagónicos, como la noche y el día, buscaron por momentos el cuerpo a cuerpo dialéctico. Y lo encontraron sin dificultad. Muy seguros, con discurso propio, con las pullas del otro resbalando por su piel sin traspasar la epidermis ni perder la compostura. Se tienen muy pillada la medida, tras muchas horas de plenos y actividad municipal compartida. Primero con el modelo de ciudad de fondo y, luego, con un tema nuclear en el discurso, el terrorismo de ETA y las víctimas de sus asesinatos. Una cuestión, la gran cuestión, donde las formas amables dejan paso a la brecha profunda, donde Maya se faja y donde no caben las medias tintas en el discurso. Un espacio, por ello, que siempre es muy incómodo para el alcalde de Bildu.

Otro duo de esgrima dialéctico lo formaban este jueves Itziar Gómez (Geroa Bai) y Maite Esporrín (PSN). Con lances cruzados en ambas direcciones. Desde dos posiciones muy distintas, una la de escudera del cuatripartito y la segunda como su azote. Pero con un fondo común, disputarse un trozo de electorado común, aunque parezca difícil de creer. Ese centro-izquierda-progresista, vasquista o no tanto, que es típicamente pamplonés. Y eso se nota. Porque en su caso, al diferenciarse, no se trataba de desacreditar con trazo grueso al rival, sino desbrozar el matiz que decanta el voto indeciso. Que no es lo mismo. Hubo regate corto entre dos concejalas que se crecen rápidas en la réplica.

La tercera pareja del debate la formaba la izquierda más alternativa. Andoni Romeo (Aranzadi) y Edurne Eguino (I-E). Lo suyo, más que críticas, fue más bien un intercambio de mensajes de guante blanco, porque de formas son los más exquisitos, eso sí. Pero también aportaron el discurso más plano en el debate. Buenismo, le llamó Esporrín. Y reivindicación.

Al terminar, los candidatos salen pitando buscando la próxima cita. Y bien escoltados. Acudieron seis candidatos y el doble de asesores. Su misión, no perder detalle, maximizar oportunidades y buscar el punto débil del contrario. Son personas de confianza y técnicos-orquesta. Manejan las redes sociales del candidato, su agenda, su vida estos días. Todos tienen un trabajo intenso en horas y viviencias, aunque corto. Apenas les queda una semana más.

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