Theresa May supera la moción de censura

H.

Un compromiso con una unión aduanera podría resolver el dilema europeo de May pero quebrar a su partido

IÑIGO GURRUCHAGA / COLPISA

Theresa May ha iniciado las conversaciones con unionistas norirlandeses para identificar modificaciones al Acuerdo de Salida de la Unión Europea, tras superar con su apoyo y el de los diputados de su partido la moción de censura presentada por los laboristas por 325 votos contra 306. La primera ministra anunciará el lunes los detalles de su nueva iniciativa para ganar una segunda votación del acuerdo, en cuya Declaración Política podría introducirse un compromiso con mantener una unión aduanera.

Tras la humillación de la víspera, cuando encajó la mayor derrota parlamentaria de un Gobierno británico sobre un asunto significativo, May no será forzada a unas elecciones generales inmediatas. El líder laborista, Jeremy Corbyn, ve su prioridad estratégica neutralizada, a pesar del apoyo de los independentistas escoceses, los liberal-demócratas y los nacionalistas galeses.

Corbyn ha argumentado que “por convención y precedentes, el Gobierno habría hecho lo correcto y dimitir”. Pero, según el laborista, la ley de mandatos fijos de cinco años que introdujo el Gobierno de coalición de conservadores y liberal-demócratas- permite la caída del Ejecutivo sólo tras perder una moción de censura o el voto de dos tercios de la Cámara- “es usada ahora para sostener un Gobierno zombi”, cuyo “pacto Frankenstein está muerto”. Un diputado del independentista Partido Nacional Escocés (SNP), Pete Wishart, interrumpió al laborista para preguntarle si su partido propondría la permanencia en la UE o el Brexit en caso de forzar con su moción unas elecciones generales. “Somos un partido democrático y nuestro partido decidirá”, ha respondido Corbyn entre aspavientos de la Cámara.

La ambigüedad laborista ha sido también subrayada por May en su turno de réplica a la moción, pero para ella “convocar unas elecciones generales es lo peor que podríamos hacer”. “Cuando necesitamos unidad, traerían división. Cuando necesitamos certeza, traerían caos. Traerían retrasos cuando necesitamos avanzar”, dijo la líder conservadora. Esa caracterización de los inconvenientes de las elecciones evocaba la oración de San Francisco, pronunciada por Margaret Thatcher tras su primera victoria, en 1979. “Donde hay discordia, que nosotros llevemos armonía. Donde hay error, que nosotros llevemos la verdad. Donde hay duda, que llevemos la fe...”-, pero May, con chaqueta de color azul real, el preferido de Thatcher, no es este miércoles dama de hierro.

De su predecesora quizás solo tiene la obstinación en el final de su década de mandato. May lo ha confirmado al avanzar las líneas de su diálogo con el Parlamento, que anunció inmediatamente después de conocerse la derrota extraordinaria del Acuerdo de Salida. No será la búsqueda de un entendimiento con los demás partidos del arco parlamentario, al menos en su primera fase.

Equilibros

May ha iniciado, en el Palacio de Werstminster, la conversación con el Partido Democrático Unionista (DUP), cuyos diez diputados la han sostenido hasta la emergencia en el acuerdo de la salvaguardia irlandesa que crea una diferente marco de regulaciones en Irlanda del Norte y que han votado este miércoles contra la moción laborista. Se oponen a cualquier acuerdo que contemple la salvaguarda. Y tras sondear una vez más qué haría posible un voto unionista en favor del Acuerdo de Salida modificado, la primera ministra quiere retomar conversaciones con diputados laboristas que, por representar a circunscripciones en las que el ‘out’ ganó por amplia mayoría o por aceptar el Brexit o por evitar una salida sin acuerdo, estarían dispuestos a unirse al Gobierno en una segunda votación.

Medios británicos especulan sobre una aceptación por May en el curso del debate de la posibilidad de pedir a la UE la extensión del plazo de la negociación, que termina el 29 de marzo; pero simplemente ha afirmado que los socios europeos “sólo extenderán el Artículo 50 si está claro que hay un plan para avanzar” hacia el acuerdo. Quiere crear las bases para una negociación rápida antes de cursar la petición a Bruselas.

Para hacer viable su nuevo plan, May tendría quizás que entenderse con Corbyn, que desea una unión aduanera permanente

Es improbable que logre deserciones laboristas para neutralizar a los 117 diputados conservadores que votaron ‘no’ al acuerdo, uno más de los que votaron contra ella en diciembre cuando los ‘brexiters’ promovieron una moción de censura dentro de su partido. Esos disidentes quieren negociar con la UE tras salir en marzo, sin comprometerse a pagar 44.000 millones de euros a las arcas comunitarias y con la idea de pactar un acuerdo comercial como el firmado con Canadá.

Para hacer viable su nuevo plan, May tendría quizás que entenderse con Corbyn, que desea una unión aduanera permanente, que resolvería el problema de la salvaguarda irlandesa y rompería al Partido Conservador. La ministra que gestiona la agenda del Parlamento, Andrea Leadsom, partidaria de la salida sin acuerdo, ha descartado una negociación con el líder laborista, pero May ha confirmado tras ganar la moción que se entrevistará con los líderes de todos los partidos.