Primarias sospechosas y fichajes estrella

H.

Las formaciones políticas buscan en las filas rivales y en mundos ajenos a la política fichajes de relumbrón, que no siempre son acertados y compatibles con unas primarias limpias

EDITORIAL

A los partidos políticos, cuando se acercan las elecciones, les gusta sacarse ases de la manga e impresionar con fichajes estrella, que en más ocasiones de las deseadas se convierten en verdaderos bluffs. En las últimas semanas, PSOE, PP y especialmente Ciudadanos, están a la caza de estrellas, a pesar de que suelen chocar con el ejercicio de las primarias. En realidad, las primarias se introdujeron en los partidos como la mejor forma de abrir estas organizaciones a los afiliados.

La teoría dice que es necesario abrir las estructuras de los partidos a los nuevos tiempos, para que las decisiones se tomen de abajo a arriba y no de arriba a abajo. Sin embargo, cuando llega el momento de poner en práctica estas nuevas formas de hacer política, son las mismas organizaciones las que hacen todo lo posible por descafeinarlas, dirigirlas y a ser posible que sólo cuenten con un candidato, porque la presencia de dos, tres o cuatro nombres dispuestos a pelear por un puesto, se traducen inmediatamente como la evidencia de una división interna.

La democracia interna se pone a prueba con los fichajes de impacto

Las primarias, o se aceptan con todas sus consecuencias o se convierten en un mero lavado de imagen. Ciudadanos y su líder han apostado por fichajes procedentes de otras fuerzas políticas (PSOE y PP), y lo único que está consiguiendo es alimentar un fuerte malestar y tensión interna, especialmente por el fichaje de la expopular Silvia Clemente en Castilla y León, con fraude en las primarias incluido. Pero no es exclusivo del partido de Rivera. El presidente Sánchez fichó personalmente al exseleccionador de baloncesto Pepu Hernández, que descolocó a la federación socialista de Madrid. Voces de importantes dirigentes socialistas han salido públicamente con el mensaje de que el PSOE no necesita “fichajes sorpresa ni estrella” de cara a las elecciones porque ya tiene “banquillo y cantera amplia”.

Y en la misma senda se encuentra el PP, con fichajes fallidos, como el recordado de la exatleta cántabra campeona olímpica Ruth Beitia. La proverbial democracia interna, uno de los signos de identidad regeneracionista, se pone a prueba con los fichajes de impacto de los partidos, ungidos por el dedo de sus líderes.