Noche del pádel navarro

H.

ALBERTO SANZ

Un año más la familia del pádel se reunió para entregar los premios de los torneos por equipos de la temporada anterior. Una cita muy especial para todos ellos, por recibir los trofeos y los reconocimientos, pero, sobre todo, por juntarse con los compañeros de club y rivales. Es una cita importante, resume los éxitos del año que ha terminado y supone una dosis extra de motivación para tratar de superarse de cara al año que viene.

El punto de inflexión de la velada lo puso Juan Pablo Pereyra, el presidente de la federación, quien anunció que al finalizar el presente mandato (con los Juegos Olímpicos de 2020) pondrá fin a su carrera como presidente. Una verdadera lástima tras forjar una federación en constante crecimiento y expansión. Su gestión ha sido sencillamente brillante para relanzar y consolidar el pádel en Navarra.

Estoy convencido de que los pilares con los que ha levantado su federación aguantarán, aunque es inevitable que se resienta la estructura.

Juan Pablo tenía una gran ventaja y un gran problema. Era una federación que se creaba. Eso significa que puedes hacer “lo que quieras”, no tienes ninguna herencia y ni ninguna acotación, todo lo que hagas mejora lo que había (algo malo es mejor que nada). Por otro lado tener un papel en blanco complica mucho la toma de decisiones, no solo tienes que acertar con la ruta de hacia donde quieres ir, es que además tienes que acertar “asfaltando” la carretera para que el suelo firme te ayude a crecer.

Sinceramente creo que su labor ha sido ejemplar, digna de reconocimiento. Puede ser una gran oportunidad para que otras federaciones o el INDJ piense en él para colaborar con el deporte. Seguro que habrá tiempo para hablar más de él. En la gala se repartieron premios a clubes y jugadores como broche al final de la gala y apertura de la fiesta.