Miki y Eurovisión: la hora de la verdad

H.

ÍÑIGO SOTA / DIARIO DE NAVARRA

Eurovisión ha vuelto. Este sábado podremos ver una ¿nueva? versión de la cita musical más grande del mundo. En música, no sé. En espectáculo, probablemente lo sea. A las semifinales de esta semana me remito. De ahí los interrogantes en ‘nueva’. Parece que no va a haber demasiadas sorpresas, ya hemos visto: mucho folk, electrónica, piruetas audiovisuales, gallos y acrobacias, como las de la representante australiana. Qué vértigo y qué saber estar a pesar de él. No se pierdan su actuación este sábado, yo me pegué toda la canción con las manos apretadas entre las rodillas, como la tensión que genera una película de terror. La canción es lo de menos.

Parece que a Miki Núñez (sí, el chico que participó en ‘OT 2018’ y al que no han dejado salir del gimnasio en los últimos cinco meses) se lo han puesto difícil. Un sorpresón, eso de que en las casas de apuestas España no roce siquiera la lista de los diez primeros clasificados. Seguimos acordándonos mucho de Pastora Soler, el mejor resultado de la última década, en la clasificación y en audiencia. Bueno, en este último caso la cifra es compartida con Amaia y Alfred (43,5 % de share), aunque ya sabemos que el año pasado pesaron muchos más asuntos que la propia canción (por ejemplo, que el fenómeno OT fuera digno de su nombre, no como en la pasada edición).

La buena noticia es que Miki puede superar con facilidad la debacle del año pasado. Además, Amaia y Alfred actuaron segundos y Miki saldrá al escenario en último lugar, así que, por la misma regla de tres... Eso sí, en declaraciones a Europa Press, el catalán dijo hace unos días: “Me da igual quedar el último. Lo único que quiero es volver con la cabeza bien alta”. No, Miki, así no. Es la típica frase, demasiado típica, que emplean quienes saben que van a perder. Será cierta, pero cuando empiezas a excusarte ya antes de tiempo... malo. Puedes volver con la cabeza bien alta igualmente en caso de querer quedar primero. No voy a hacer un chiste con el título de la canción, ‘La venda’, porque sería igual de previsible que las palabras del triunfito.

Pase lo que pase, parece que la victoria estará entre Países Bajos, Suiza y Australia, aunque nunca se sabe. El año pasado, Eleni Foureira (Chipre) emergió en la semifinal y casi acaba derrotando a Netta Barzilai, la que consiguió el trofeo para Israel. Nada está escrito. Bueno, una cosa sí: que, gane quien gane, el protagonismo de verdad se lo va a quedar Madonna.