Manos al corazón

H.

“Un niño puede realizar la reanimación”

El sueño cumplido del doctor Blasco

Juanjo Blasco es Presidente de la Asociación Tudela Ciudad Cardio Protegida

¿El póster puede ayudar a salvar vidas?

No es que crea, es que estoy seguro. El 80% de todas las paradas se produce en el ámbito extrahospitalario. Eso significa que cualquier persona, sea joven o mayor, se puede encontrar frente a una persona en una situación de emergencia. Es fundamental que la ciudadanía sepa responder. Por eso, cuando hace meses me preguntabais desde Diario de Navarra qué se podía hacer desde el periódico, yo lo tenía muy claro: reproducir un póster con la cadena de la supervivencia y llegar a todas las aulas de distintos centros formativos de la Comunidad foral. Así, cuando estén sentados y pierdan la atención en el infinito, este infinito sea el póster. Que este póster sea algo que memoricen. Estamos en manos de la juventud. Ellos y ellas son el futuro.

¿A qué se refiere cuando habla de cardioproteger?

Cuando hablamos de cardioproteger no estamos hablando solo de poner desfibriladores, sino de saber iniciar el soporte vital básico, que consiste en llamar al 112, en saber colocar a la persona en posición lateral de seguridad o iniciar maniobras de compresión de ventilación. Todo esto mientras se espera un soporte vital avanzado.

El año pasado lanzasteis al Parlamento de Navarra una propuesta.

Les propusimos que por Ley se obligue como actividad transversal a que la reanimación cardiopulmonar forme parte de la asignatura de Educación Física. Antes de ayer, un ciudadano de Tudela y agentes de la Policía Municipal salvaron a un hombre en parada gracias a las maniobras de la RCP y de un desfibrilador. ¿Cuánto vale la inversión realizada en formación? ¿Cuánto vale el esfuerzo hasta ese momento? No tiene precio.

¿Somos conscientes de la importancia de este mensaje?

Desde el Parlamento de Navarra aún no hemos recibido respuesta, pero es cuestión de tiempo. La ciudadanía está cada vez más concienciada. En Tudela, a través de la asociación vamos realizando cursos a la población en general.

Qué vemos en este póster.

De una forma muy sintetizada vienen resumidos los pasos. Primero, vemos que una persona atiende a otra. Podemos ser nosotros.

¿Qué edad mínima es necesaria para realizar una RCP?

Con 10 o 12 años, incluso más pequeños, ya pueden realizar una maniobra RCP.

¿Este póster necesita una formación complementaria?

Esto sería lo ideal. Que además del póster se dediquen 15 minutos al año a que se explique la cadena que hay que realizar en una situación de emergencia hasta que lleguen los servicios de emergencia.

¿Han cumplido un sueño?

Sí, uno de ellos. Estamos mejor que hace tres años. Por eso, queremos agradecer desde la Asociación Tudela Ciudad Cardio Protegida a la Fundación Diario de Navarra y a Cinfa su labor de divulgación. Es un paso muy importante porque con información y formación podemos actuar correctamente.

Cualquier persona, joven o mayor, se puede encontrar frente a alguien tirado en el suelo en situación de emergencia. Responder es fundamental. IVÁN BENÍTEZ / DIARIO DE NAVARRA

Esa fotografía que tiene detrás, en la estantería, es mi chiquillo. Se la hizo un día antes de morir”. Las palabras hace un año en su consulta de Tudela de Juanjo Blasco durante una entrevista con este periódico prendía la historia de un sueño que parece hacerse realidad ahora. Ese día de febrero de 2018, el doctor hablaba de la necesidad de que la reanimación cardiopulmonar (RCP) se imparta como asignatura en las aulas de los centros escolares. Y apuntaba que solo con un póster donde se detalle paso a paso este protocolo se podría conseguir calar entre los más jóvenes. Un protocolo de actuación que Fundación Diario de Navarra y el laboratorio Cinfa han materializado en un póster, el proyecto soñado por Juanjo Blasco y la Asociación Tudela Ciudad Cardioprotegida, de la que es presidente. Blasco recibía la noticia esta semana con satisfacción. “Hemos cumplido uno de los sueños”, confirmaba. “Por eso queremos agradecer a Fundación Diario de Navarra y a Cinfa su labor de divulgación. Es un paso muy importante porque con información y formación podemos actuar correctamente”, agradecía.

Manu, el hijo de Juanjo Blasco, tenía 14 años cuando falleció en 1998. Aquella mañana de abril, acompañó a sus tres hijos al colegio y continuó el camino a la consulta. Se encontraba tomando un café, cuando recibió una llamada del colegio. Manu se había desmayado, le dijeron. Blasco se dirigió a toda velocidad al colegio, a la vez que una ambulancia, y al entrar gritó: “Subid un desfibrilador”. Él mismo recuperó el ritmo cardiaco de su hijo, falleciendo poco después en el hospital.

Pasado un tiempo, el director del colegio en el que estudiaba Manu, invitó al médico a dar una charla sobre alergias a los profesores. El médico aceptó, con una condición. Además de hablar de alergias hablaría de la técnica de reanimación cardiopulmonar (RCP). Aquella charla derivó en otras sobre este mismo tema. Testimonios en primera persona que espolearon a las fuerzas vivas de su ciudad. Tudela fue tomando conciencia de esta realidad. ¿Cómo debo actuar si me encuentro a alguien tirado en la calle? La pregunta calaba a pie de calle. Poco a poco, se iba fraguando un fenómeno espontáneo. La respuesta social se extendía a otros pueblos. Juanjo Blasco comprendía que debía recaudar fondos para nuevas iniciativas.

En este contexto, nacía la Asociación Tudela Ciudad Cardioprotegida. Una asociación que hace un año propuso al Parlamento de Navarra, entre otras cosas, que la RCP se imparta en los colegios, al menos cuatro horas al año y dentro de la asignatura de Educación Física. “Y qué cosa tan sencilla y que puede suponer mucho en la historia de la comunidad”, explicaba por entonces. “Si todos los chavales desde los 7 años los vas formando poco a poco, seguro que se convierten en pequeños héroes anónimos. Y con una vida que se salve habrá merecido la pena”.

Dos meses después de esta entrevista con el presidente de la Asociación Tudela Ciudad Cardioprotegida, un joven de 15 años, alumno en Liceo Monjardín, salvaba la vida a su padre gracias a la RCP, que había aprendido en clase de Educación Física. Los agentes de la Policía Municipal que acudieron al domicilio del menor le preguntaron sorprendidos cómo había aprendido esta técnica. Él respondió que en el colegio.

Aquel día de marzo de 2018, Pedro -así es como se llama este chico- relataba en este periódico lo vivido. “Fui corriendo a ver qué pasaba y vi a mi padre en su cuarto, sentado, inmóvil. Me puse muy nervioso. Lo primero que hice fue llamar al 112”. Su madre quedó bloqueada y fue el chico quien tomó las riendas de la situación. “Coloqué a mi padre en la postura lateral de seguridad. Le daba palmadas en la cara para ver si reaccionaba. Movía los ojos pero no me hablaba. No se me ocurrió otra cosa que hacer la RCP que había aprendido en el colegio. Inicié las compresiones en el pecho y su color cambió a morado. Le empecé a hacer insuflaciones. Iba variando de 32 compresiones a dos. Había momentos en los que al hacerle la presión se quejaba y reaccionaba. Cuando se quedaba inmóvil, lo único que hacía era llorar”. Cuando llegó la ambulancia, diez minutos después, subió el médico con un desfibrilador. Su padre recuperó el pulso.

EL PÓSTER DE LA RCP

Este póster de la “cadena de la superviencia” se distribuirá el martes con el Diario Escolar, suplemento de Diario de Navarra dirigido a la comunidad educativa. El cartel , que cuenta con la aprobación de la Asociación Vasco-Navarra de Cardiología, explica de forma clara cómo actuar ante un caso repentino de parada y los pasos necesarios para realizar las maniobras de la RCP.

Una de las áreas de trabajo de la Fundación Diario de Navarra es la educación como cauce de transmisión de valores y de formas de vida saludables. “Nos parece muy importante”, explica Virgilio Sagüés, su presidente, “que, además de aprender las asignaturas propias del curso, los alumnos se familiaricen con las maniobras de reanimación cardiopulmonar porque en un momento determinado ese conocimiento puede salvar una vida, incluso en el propio colegio. Por eso, cuando el doctor Blasco nos explicó su proyecto, quisimos darle forma para llevar los carteles a todos los centros educativos que lo requieran”.

En la cristalización del proyecto ha sido muy importante la colaboración de Cinfa. La doctora Alicia López de Ocáriz, directora de I+D, afirma: “Estamos convencidos del valor y la importancia de la educación en salud y, por ello, es muy interesante para nosotros este proyecto que busca educar tanto a los más pequeños como a jóvenes estudiantes y que apuesta por la prevención y la formación”. Fundación Diario de Navarra es consciente de que la formación debe impartirla previamente un especialista. El cartel se convierte en un complemento para esa formación porque mantiene el esquema básico de RCP a la vista de todos y permite recordarlo cada vez que se mira. “Nos consta que hay colegios e institutos que imparten periódicamente esta formación, pero seguramente habrá otros que nunca la hayan realizado y se sientan empujados a hacerlo ahora. Eso también nos motiva”, concluye Sagüés.

JORGE IBAÑEZ ROYO, FORMADOR EN IDM MEDICAL: “A UN MENOR HAY QUE ENSEÑARLE A LLAMAR AL 112”

¿Qué le parece este póster de la cadena de la supervivencia?

Es una formación muy interesante y necesaria en la vida. La gente cuando recibe estas formaciones es porque se ha sufrido una situación de emergencia. Los propios chavales, cuando terminan la formación, ellos mismos nos preguntan por qué no se enseña en los colegios como una asignatura.

¿Este tipo de formación debería empezar en casa?

Se podría dar en casa, porque son cuatro pautas. Aunque tengas el mejor desfibrilador, el mejor equipo de reanimadores del mundo, si la primera persona que encuentra a una víctima en el suelo no hace nada, aunque tengas el mejor equipo del mundo detrás no sirve. Hay muy pocas posibilidades de reanimarle. Los civiles son el primer eslabón de la cadena de la supervivencia. Que debe estar formada. El pronto reconocimiento de la situación lo puede hacer un niño. No te va a realizar correctamente una reanimación, pero si detecta rápido la situación va a poder llamar al 112. El niño es consciente, mucho antes de lo que pensamos, de lo que es la muerte. A un niño se le debería enseñar a llamar al 112 y debería conocer exactamente dónde vive.

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