Malestar por la permisividad del coche en el colegio Dominicas

H.

Los vecinos denuncian desde hace 3 semanas una situación de ‘acoso y derribo’ por multas y restricciones de tráfico

NOELIA GORBEA / EFE

Afirman estar siendo sometidos a una situación de ‘acoso y derribo’. Una posición que les empuja a sentirse entre enfadados e indignados casi a partes iguales. Vecinos del Casco Viejo de Pamplona, en especial quienes residen en las inmediaciones del colegio Santo Tomás Dominicas, alzan la voz cansados de sentirse infravalorados en su propio barrio.

La queja se hace más fuerte, estiman, desde hace unas tres semanas. “Todos ponemos de nuestra parte para conciliar la vida diaria de vecinos, coches, negocios, estudiantes y trabajadores; pero del grupo de personas que cohabitamos a diario en el barrio, los únicos que nos vemos sometidos a restricciones continuas y multas por tráfico y estacionamiento de vehículos somos los vecinos”, lamentan residentes como Sonia Irigoyen, quien no ha dudado en hacer pública su reclamación.

Una reivindicación que para nada se queda ahí, ya que es compartida por un amplio número de residentes. De hecho, todos son plenamente conscientes de que desde hace meses la zona ha venido soportando una reorganización importante de los aparcamientos. Estos cambios, en opinión de los vecinos, se han desarrollado a favor de los vehículos particulares que acceden con alumnado del centro educativo.

“Se nos han cambiado direcciones, quitado plazas de aparcamiento, y se nos ha limitado de un modo importante los posibles sitios donde dejar nuestros vehículos cada noche cuando llegamos a casa con ganas de descansar y después de un duro día de trabajo”, valoran. Además, añaden, desde el Ayuntamiento de Pamplona se ha vuelto a poner en marcha una nueva campaña de sanciones, así como la retirada de coches por parte de la grúa. “Es por demás y todos lo vemos. No tenemos la culpa de vivir donde vivimos”, sostiene Anastasia Bengoa.

Así las cosas, los afectados argumentan que, “al parecer”, trabajadores externos al Casco Viejo, los cuales disfrutan de parkings gratuitos de la administración y de zonas exclusivas para estacionar durante la semana, se han quejado de que los coches de los vecinos molestan.

Empatía municipal

Este hecho ha hecho saltar chispas dentro de la comunidad, ya que los afines al Casco Viejo se sienten infravalorados. “Somos nosotros, los vecinos, quienes nos estrujamos el cerebro para poder dejar nuestros coches por las noches cerca de casa sin interrumpir el tráfico ni el paso de peatones por calles y aceras. También quienes nos quedamos bloqueados durante horas cuando se celebra una maratón; y quienes nos encontramos día sí y día también plazas de aparcamiento, por las cuales pagamos una cuota anual, ocupadas con vehículos de servicio del Ayuntamiento de Pamplona. Vehículos que por otro lado tienen sus zonas habilitadas para ello”, enumeran.

En este sentido, los vecinos reivindican que se quedan sin sitio cuando un permiso de obras ‘coge’ más metros de los que ha solicitado y pagado en sus licencias. Se trata, dicen, de algunos ejemplos; aunque en realidad lo que demandan es “más atención” por parte del consistorio. Por ello, aprovechan el momento para elevar la petición de habilitar plazas nocturnas de aparcamiento para solventar un problema que “cada vez va a más”.

Ante la “pasividad de la administración” para poner una solución eficaz y eficiente a este ya enquistado problema, los vecinos afirmar tener que buscarse la vida noche y día para poder aparcar. “Tendría que valorarse y no penalizarse que un barrio sea capaz de organizarse mejor en favor de todos”, indica Sonia.

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