Los navarros ponen un “notable alto” a su felicidad

H.

Una investigación social que ha realizado Co.CiudadaNa para conocer el grado de felicidad de la ciudadanía navarra revela que, junto a Canarias, la comunidad foral es la “más feliz”, a 0,5 puntos de la media española y a 0,4 de la europea

DIARIO DE NAVARRA

¿En qué medida se considera usted una persona feliz o infeliz? Use una escala de 0 a 10 en la que 0 significa “completamente infeliz” y 10 “completamente feliz”. Con esta pregunta directa y concisa ha querido la plataforma Co.CiudadaNa medir de forma “cuantitativa” y “comparativa” la felicidad de la ciudadanía navarra. El resultado arroja una media de felicidad de notable alto. Nada menos que un 7,8 sobre 10 lo que sitúa a Navarra, junto con Canarias, como la comunidad “más feliz”, a 0,5 puntos de la felicidad media española y a 0,4 de la europea, por delante de países como Francia, Portugal y Alemania y a sólo tres décimas del ‘campeón’ europeo de la felicidad: Dinamarca.

Un alto grado de felicidad en el que, según el trabajo, que ha contado con la colaboración profesional de Luis Campos Iturralde, Gonzalo Reguena y María Ibarrola, del espacio colaborativo Inpactos, parecen influir de forma importante los indicadores económicos y sociales de Navarra. “El PIB regional de Navarra está por encima de la media de regiones europeas; tiene una de las tasas de paro más bajas de España; su renta per cápita es de las más elevadas de España...”. Pero no todo es economía y, aunque ayuda, el dinero no hace la felicidad. Y es lo que explicaría algunos de los resultados que arroja la investigación como que los ciudadanos de la zona sur de Navarra, con tasas de paro y pobreza superiores a la media, sean los “más felices” (ponen a su felicidad una nota de 8,1 sobre diez, seis décimas más que la zona norte –Sakana, Pirineo y Noroeste-), o que sea en la juventud, entre los 19 y los 29 años, cuando se adquieren los mayores niveles de felicidad, pese a que en esa edad se disponen por norma general de menores recursos económicos.

Más felices en la Ribera

En la investigación se cruzaron variables que condicionan la felicidad en función de la zona del territorio en la que se viva. Desde la “identidad del pueblo y ciudad donde vive”, al “nivel de confianza en las personas”, pasando por la “percepción de ayuda de los demás”. Lo que se demostró fue que son los habitantes de la zona de la Ribera los que más se identifican con su comunidad y más adaptados se encuentran a su lugar de residencia. Una identificación con el entorno social y local que influye en su estado de ánimo. También los vecinos de la zona de Tudela son más confiados en sus relaciones sociales y creen de manera más relevante que la ayuda vecinal existe lo que les lleva a tener niveles más altos de felicidad. En definitiva, resume el trabajo, en la zona sur de Navarra existe “una cultura cívica más densa, más pegada al comunitarismo y, a la vez, más abierta en sus relaciones sociales que influye en el estado de felicidad de sus ciudadanos a pesar de no tener tanto nivel de renta como en otras zonas de Navarra”.

Salud pública y relaciones sociales

Bajo el título ‘La construcción social de la felicidad, un reto colectivo’, la investigación profundiza en los principales factores sociales que condicionan el estado de ánimo de los navarros y que parecen estar detrás de su felicidad. Aspectos todos ellos que este medio desgranará en un próximo capítulo. Desde la salud pública al valor que otorgan a las relaciones sociales, amigos y familia y que juega un papel destacado a la hora de conformar ese cénit de bienestar. Y es que en Navarra existe lo que los investigadores denominan un “alto comunitarismo social”, superior al del resto de regiones, que reporta a sus ciudadanos mayores niveles de satisfacción. Esta circunstancia coincide con lo que han evidenciado los diferentes paneles de tendencia que viene elaborando esta plataforma.

Aunque el grado de felicidad se mantiene bastante estable en todas las edades, en las personas más jóvenes se sitúa por encima de la media (entre los 18 y los 29 años el grado de felicidad es de ocho puntos sobre diez) y va reduciéndose hasta situarse por debajo de la media (7,5 puntos) en los mayores de 65 años.

Co.CiudadaNa ha llevado a cabo esta investigación social, con la colaboración de Diario de Navarra y el Instituto Hermes. La herramienta utilizada ha sido una encuesta estadísticamente representativa de la ciudadanía navarra en la que se han comparado datos con otras realizadas a nivel global y de España. La empresa Bizilan realizó 1.009 entrevistas telefónicas entre el 15 de noviembre y el 14 de diciembre de 2018. Según la ficha técnica de la encuesta el margen de error es del 3,08% y el nivel de confianza del 95%.

El cuestionario al que la empresa sometió a las personas que fueron entrevistadas se distribuye en tres bloques de variables, desde sociodemográficas a factores y aspectos que inciden en la búsqueda de la felicidad. También se incluyeron cinco preguntas vinculadas al uso de las nuevas tecnologías por parte de la ciudadanía y los derechos digitales.

Bienestar subjetivo “relativamente estable”

Cada persona, señala el informe, tiene una visión subjetiva de lo que significa la felicidad, una especie de evaluación “sobre su calidad de vida”. Sin embargo, desde hace ya varias décadas se vienen desarrollando diferentes estudios que tratan de identificar los factores que determinan ese grado de felicidad colectiva. Lo que dicen esos estudios es que el bienestar subjetivo es “razonablemente estable” y está muy relacionado con determinadas variables sociales y económicas. Y sobre esa relación entre algunas de esas variables y la felicidad es precisamente sobre lo que ha querido indagar el equipo de trabajo que ha llevado a cabo el trabajo.

Como explica Aladino Colín, presidente de Co. Ciudadana, “la felicidad, cénit de bienestar, no sólo es una cuestión personal, de carácter o actitud. Sobre ella ponderan factores sociales, comunitarios y económicos. La responsabilidad de ser felices no cae sólo en las personas de manera individual, es una responsabilidad comunitaria, ciudadana, que atañe también a los poderes públicos”. De ahí, concluye Colín, la utilidad de esta investigación “para darnos cuenta de la necesidad de fomentar la cultura en valores ciudadanos; para conservar lo mejor de nuestra sociedad y para seguir impulsando la prosperidad. Las palancas que mueven la felicidad de nuestra ciudadanía”.

TE RECOMENDAMOS
  • 1