Las palomas se ‘cuelan’ bajo el ascensor urbano de Abejeras

H.

Vecinos denuncian la suciedad que generan estos animales, tanto en los accesos, como en el elevador y alrededores

NOELIA GORBEA / DIARIO DE NAVARRA

Basta una mirada rápida para darse cuenta de que en las inmediaciones del ascensor urbano de Abejeras, el que conecta los barrios de Iturrama y Milagrosa, hay más suciedad de la que debiera. Vecinos, usuarios más recurrentes e incluso padres del colegio Santa Catalina bien lo saben. Tanto es así que muchos han elevado en más de una ocasión sus reivindicaciones al Ayuntamiento de Pamplona. El problema no es otro que las decenas de palomas que sobrevuelan la estructura prácticamente en cualquier momento del día y que, evidentemente, dejan constancia de su presencia en las inmediaciones de la calle Erletokieta, entre Río Ega y Abejeras.

Los numerosos excrementos de estas aves se han convertido en un inconveniente para muchos de quienes utilizan la plataforma para salvar el desnivel entre barrios. “La cabina está bastante sucia cada dos por tres de restos de cacas”, afirma Manuel Salcedo, quien señala con el dedo algunas ‘marcas’ en los cristales que diseñan este elevador urbano inaugurado en 2004.

En la parte inferior

No obstante, el verdadero problema se encuentra en la parte inferior de la plataforma que se prolonga por uno de los laterales del colegio Santa Catalina, en la que, debido al deterioro, se ha abierto un boquete por el que se cuelan desde hace “mucho tiempo” estas aves. Al ser un refugio donde las palomas se sienten cómodas, es fácil verlas entrar y salir del hueco casi constantemente. “Han hallado un hogar, porque la abertura es lo suficientemente amplia como para que puedan entrar y salir sin apenas complicación y, además, les viene fenomenal para cobijarse de las inclemencias del tiempo”, exponía ayer mismo Silvia Crass, paraguas en mano.

Así las cosas, el miedo que tienen los vecinos es la complejidad de ‘echar’ a las palomas de esta zona del barrio. “Si anidan, será mucho peor. Que ya se sabe que estos animales viven en grupo y una vez se sienten cómodos en un lugar...”, suspira Gabriel Pozo, residente en la avenida de Zaragoza mientras deja constancia de la suciedad de las paredes bajo la abertura y en el túnel por donde circulan los vehículos. “Es verdad que prácticamente nadie pasa andando por ahí, pero es un foco de infección”, añade señalando los excrementos de la acera.

Limpieza integral

En esta tesitura, los afectados piden al consistorio que repare el agujero de la plataforma para evitar que una colonia de palomas “pueda proliferar y el problema empeore”. De ahí que hayan vuelto a contactar con responsables del consistorio para pedirles que acudan a revisar la zona. Del mismo modo, demandan que de cara al buen tiempo puedan llevar a cabo una limpieza en profundidad de la pared y el suelo. “Está muy sucia de los excrementos de las palomas”, propone Mónica Azpe, quien teme que el calor ‘empeore’ la situación o los posibles malos olores.

Pequeños listones para impedir el paso

Precisamente este viernes, un grupo de operarios trataba de dar solución a la problemática anunciada por los vecinos. De este modo, iban colocando pequeños listones metálicos para impedir, a modo de rejilla de cárcel, el paso de estas aves al interior de la plataforma. Pese a las dificultades, las palomas no cejaron en su intento, tratando de localizar otra abertura por la que meterse dentro. En esta tesitura, los vecinos temían que la alternativa no sirviera de mucho. Especialmente recordando que una medida similar se llevó a cabo en el quiosco de la Plaza del Castillo hace años y que los animales terminaron por trasladarse apenas unos metros del lugar de donde querían apartarlos. “Quizá sería mejor sellarlo”, proponía Alberto Tomás.