La reina evacuada y hambre en Londres

H.

A medida que avanza el delirio del Brexit hacia una salida dura se multiplican los rumores catastrofistas entre la población británica. Ya hay quien comercializa raciones de supervivencia

IÑIGO GURRUCHAGA / COLPISA

“La reina y otros miembros importantes de la familia real serán evacuados de Londres si se producen disturbios tras un Brexit sin acuerdo, según planes secretos diseñados por el Gobierno... Los planes, que eran en su origen una respuesta en caso de ataque nuclear de la Unión Soviética, contemplan llevar a la reina y al duque de Edimburgo a un lugar secreto, que ‘The Sunday Times’ ha aceptado no revelar”.

Los planes a los que el artículo publicado el pasado domingo hacía referencia se bautizaron como ‘Operación Candid’. Era 1962. Tensiones por la construcción del muro de Berlín, Estados Unidos despliega misiles nucleares en Italia y Turquía, intenta también derribar al Gobierno revolucionario de Fidel Castro con una invasión. La Unión Soviética decide instalar misiles en Cuba. El mundo habría evitado su destrucción parcial en una guerra nuclear porque Vasili Arkhipov, comandante de la flotilla de submarinos soviéticos descubierta por la Armada de Estados Unidos en aguas internacionales, cerca de Cuba, vetó la decisión de lanzar un cohete nuclear, que debían tomar por unanimidad tres oficiales de su sumergible, cuando se creyeron atacados.

La reina Isabel II había ocupado el trono de su fallecido padre, Jorge VI, en febrero de aquel año y, según el plan, embarcaría en el yate real ‘Britannia’ y pasaría la guerra navegando en él por los lagos escoceses, ocultado de los radares soviéticos por la orografía. Si el ‘búnker flotante’ no pudiese zarpar, Isabel, Felipe y algún ministro se hospedarían en una gran mansión, en tierra firme.

El yate es ahora un museo en el puerto escocés de Leith. Como las grandes mansiones, también abiertas al público. El ‘Sunday Times’ no reveló el nuevo escondite pero ‘politico.eu’ descarta que sea Gibraltar, por el conflicto, o algún lugar del ‘Continente’ -que para los británicos no incluye su reino-, en este caso por el desprestigio de la reina si huyese del ‘Brexit’, digamos que a Marsella.

En ‘Middle England’, una exitosa novela de Jonathan Coe que da cuerpo a la tragicomedia del Brexit, una protagonista dice: “A la gente le gusta quejarse por cualquier cosa”. La competición por ser la persona que más sufre en el mundo está muy reñida, pero la evacuación de la reina, o la posibilidad de que se aplique la ley marcial, publicada el domingo anterior, no asustan a gente normal.

Muertos de hambre

Una salida sin acuerdo sería un golpe inmediato a la economía británica, pero el 57% de los miembros del Partido Conservador la prefieren al acuerdo de Theresa May con el Consejo Europeo. Para el ‘establishment’ causará un desastre inicial y un largo declive posterior y para los ‘brexiters’ es un renacer florecido por la libertad. Pero no parece que vaya a desencadenar una guerra nuclear.

La evacuación de la reina o la ley marcial serían ideas barajadas por el Secretariado de Contingencias Civiles (CCS), que elabora planes para emergencias y especula lógicamente sobre posibles extremos. Lo interesante sería saber quién y por qué filtró a los periódicos esas especulaciones justo cuando el Gobierno quiere que el país y el Parlamento traguen su impopular Acuerdo de Salida.

Los partidarios del ‘out’ en el referéndum europeo de 2016 motejaron la campaña por la permanencia en la UE como ‘El Proyecto del Miedo’, por creer que sus pronósticos sobre la evolución de la economía eran tan negativos porque estaban diseñados para asustar a los votantes. Los ‘brexiters’ tratan ahora con el mismo desdén las noticias sobre pérdidas en el PIB o toques de queda y tropas en las calles.

Estantes vacíos

¿Dónde pueden surgir los disturbios que desembocarían en la evacuación de la reina? En aeropuertos o pasos fronterizos de personas, no habrá más cambios en el primer día de un Brexit sin acuerdo que el de hacer quizás una cola más larga en el control de pasaportes. Las fuerzas de seguridad británicas habrían quizás perdido su acceso a las bases de datos de la UE, muy importantes para los filtros de seguridad, pero no van a colapsar las fronteras.

La ola de ira puede surgir de los estómagos, en supermercados con estantes vacíos. Reino Unido importa el 50% de sus alimentos; el 30%, de países de la UE. El BDG, grupo de funcionarios que coordina a los ministerios sobre el Brexit y las fronteras, ya tiene un plan para el Día D, especialmente en el puerto de Dover, el mayor reto. Tramitará nuevas declaraciones de aduanas y de impuestos, estrenando además el nuevo sistema informático de la agencia fiscal y aduanera (HRC).

Ian Wright, director de la federación gremial de Alimentación y Bebidas (FDF), alerta sobre el grave daño que el Brexit sin acuerdo puede hacer al sector, pero cree que causaría interrupciones en el suministro de algunos productos. Se ha sugerido ya que los aduaneros dejarán pasar a los camiones sin controles y el ministro de Comercio, Liam Fox, dice que quizás no se reclamen aranceles por el momento. Las colas en dirección Reino Unido-UE podrían colapsar el tráfico si la Unión trata las mercancías británicas de la noche a la mañana como las de un país externo.

Si no hay guerra nuclear, que tampoco pasemos hambre. Se vende en internet una caja ‘Brexit Deluxe’ por 650 euros, con 22 kilos de latas y raciones de pasta a la boloñesa, pollo tikka o en fajita, huevos revueltos con queso, mousse de chocolate, aparejo para encender un fuego... Se puede optar a que esta cesta de supervivencia llegue en un embalaje ordinario, para que no te la roben los vecinos.

Emergencia nacional

29-3-19

El próximo 29 de marzo, según la agenda del ‘Brexit’, el Reino Unido dejará formalmente de ser Estado miembro de la Unión Europea y su relación con el bloque comunitario quedará sujeta a las condiciones del ‘período transitorio’.

Posible prórroga

Esta fecha límite podría prorrogarse, pero no más allá de las elecciones europeas del 26 de mayo, en las que los británicos deberían de estar ya fuera de la UE.