“La pasión erótica no tiene edad”

H.

Clara Janés presenta su libro ‘Kamasutra para dormir a un espectro’, un libro con ilustraciones eróticas de José Antonio Sistiaga

EFE

A sus 78 años, la mujer que se sienta en el sillón “U” de la Real Academia Española, Clara Janés, presenta ‘Kamasutra para dormir a un espectro’, un libro “incalificable”, dice, “compuesto de muchas tramas que no son de tan fácil lectura”, cuya base son los dibujos eróticos de José Antonio Sistiaga.

Un libro “incalificable, inclasificable y precioso -asegura Ofelia Grandes, directora editoral de Siruela- por la forma en la que cuenta los sentimientos de transformación de una persona en el amado a través de la poesía, de pequeñas reflexiones, de microrrelatos casi, y de cuentos. Probablemente estemos ante la quintaesencia de la escritura de Clara”.

Poetisa, como ella prefiere definirse, escritora de numerosos géneros literarios y traductora especializada en idiomas centro-europeos y orientales, esta barcelonesa inusual y sorprendente ha retomado la escritura gracias al erotismo y a una inspiración le asaltaba por la calle en forma de sonetos; “a los 70 años, me salió un libro erótico, qué vergüenza”, se ríe.

“La pasión erótica no tiene edad, y aunque el cuerpo no esté a punto para ello, no importa”, afirma la autora de ‘Guardar la casa y cerrar la boca’ (2015), que comparte en una rueda de prensa la enorme curiosidad que le genera una correspondencia “casi erótica” que mantiene con dos personas, dos lectores. “Me interesa ver cómo acaba”, dice.

Respecto a su “Kamasutra...”, Janés confiesa que nunca pensó que se pudiera publicar, pero su prologuista y amiga Victoria Cirlot la convenció de que era “algo único en la literatura española”.

Explica Janés que hubo un intercambio previo de relatos y dibujos con Sistiaga que le movió la idea de “intentar hacer algo que fuera tan sutil como los dibujos de Sistiaga, que en realidad no ves lo que es y, de repente, lo ves, y sonríes”.

Respecto a su “Kamasutra...”, Janés confiesa que nunca pensó que se pudiera publicar, pero su prologuista y amiga Victoria Cirlot la convenció de que era “algo único en la literatura española”

También gracias al azar, porque “todo son casualidades”, apunta la escritora, oyó decir a una mujer, a través de una ventana, que “su padre, antes de morir, le dijo que si no era muy amado, no se podía dormir”.

“Y ahí empecé a hacer algo para que se duerma este difunto”, sonríe la septuagenaria, que, para concluir su trabajo, se dedicó a estudiar el “Kamasutra”. En profundidad.

“Fue un trabajo largo y, al acabar, me llamó Sistiaga para citarnos porque hacía ocho años que no nos veíamos. Señales. Nos vimos y juntamos sus dibujos con mis líneas. Ahí está la madre del cordero”, resume la académica.

Así, además de diez dibujos de la ‘Suite erotique’ de Sistiaga (que la editorial ha imprimido en tinta azul) que resaltan cada batalla poética y literaria de Janés, ‘Kamasutra para dormir a un espectro’ incluye un trozo de ‘Psi o El jardín de las delicias’ (2014), un libro erótico que le salió en tromba y le dio alas para atreverse con su “kamasutra”, explica.

Organizado en capítulos breves donde explica en poemas, pequeños textos y hasta con un detalle de un cuadro de El Bosco que ilustra palabras de Ida Vitale, la escritora cita a El Quijote para explicar su propia lucha por dominar la palabra, lo que le lleva -afirma- a los sonetos, a Dante y a Petrarca.

“Las cosas se entremezclan”, añade la académica, que repite en varias ocasiones su idea de que los cuerpos son energías electromagnéticas: “A veces la palabra, al formularse, se concreta de otro modo”, afirma.

Cierra ‘Kamasutra para dormir a un espectro’ con una apostilla, “una tentación invencible”, y algunos poemas de Dante y Petrarca.

Janés no ha querido posicionarse en el debate sobre el lenguaje inclusivo que la RAE estudia para la Constitución. “Aparte de pulir y dar esplendor, debe estar al tanto de lo que ocurre cada día”, ha considerado, aunque ha precisado que hay que esperar “a ver qué resuelven”.