La librería Ménades recupera el espacio de Auzolan

H.

Pilar Escalada Díez y Marta Martínez Carro abren este sábado su local con el objetivo de hacer “militancia cultural”. laura puy muguiro / diario de navarra

Una librera y una editora con dos puntos de vista diferentes pero convergentes

Al abrir la puerta encontraron una nota pasada bajo la puerta. Escrita a mano y prácticamente ilegible porque la humedad del local había borrado casi todo el texto, había una palabra, en el centro seco y limpio de la hoja, que se había salvado: ilusión. La firmaba “un huérfano de Auzolan”. “Encontrar la nota fue muy emotivo”, cuentan Marta Martínez Carro y Pilar Escalada Díez. Y es que la recibieron en un momento complicado , antes de Sanfermines, en plena obra de la bajera, acumulando sorpresas no siempre buenas a cada paso de los trabajos. Se habían engañado con abrir en junio. Luego se engañaron con julio, tras las fiestas. Volvieron a hacerlo con agosto, con septiembre... Pero va a ser noviembre: éste sábado abre al público Ménades, la nueva librería que estas jóvenes ponen en marcha en el local que ocupó Auzolan en la calle San Gregorio de Pamplona hasta su cierre en abril.

La pamplonesa Pilar Escalada, de 38 años, es licenciada en Historia y Filología clásica y ha trabajado en el mundo del libro doce años en la cadena Fnac, fuera de Pamplona. Su idea siempre había sido volver a casa, y un día conoció a Marta, “el hada madrina de la creación de este proyecto”, dice sobre su socia, periodista catalana de 33 años y directora de la editorial ContraEscritura.

Usuarias de Twitter desde ocho años atrás, éste les unió hace un par. “Hubo mucha recomendación de libros en ambas direcciones, debates enriquecedores...”. A Pilar le gustó de Marta “su manera de trabajar con ContraEscritura, de decidir qué libros publicar, la pasión que ponía en ellos por entender necesario leerlos y la cercanía con los libreros, con los lectores... estableciendo una especie de red pequeña, muy de tú a tú, para acercar la cultura a la gente, sin barreras, de una forma muy diferente a como hacen otras editoriales, muy alejadas de los clientes”.

Y eso, crear comunidad, es lo que pretenden con Ménades. “Por eso la última parte de la librería va a ser lugar de reunión, de presentaciones”, explica Marta. “Tenemos tres clubes de lectura pensados y esperamos que Pamplona esté abierta a propuestas porque nosotras lo estamos a las suyas. Me emociona la idea de que venga gente que piensa radicalmente distinto pero que es capaz de hablar frente a un libro, una película, una presentación... No venimos a hacer militancia política. Venimos a hacer militancia cultural”.

Les unió Twitter... y un café, hace un año, cuando Marta se mudaba a Pamplona y Pilar quería hacerlo. Y de otros muchos más surgió una frase casi caballeresca. “Si necesitas una librería, te la consigo”, prometió Marta a Pilar, dos amantes del mundo editorial, los libros, la cultura... “una librera y una editora con dos puntos de vista diferentes pero que convergen”, remata Pilar.

CONFIESO, MAÑANAS Y HOMBRES

Ménades -en referencia a las seguidoras del dios Dioniso que al entrar en éxtasis se vuelven guerreras y arrasan con todo- va a tener tres patas. Una, la poesía, al considerar que en las librerías pamplonesas falta poesía y diversidad de ésta. “Va a haber mucha contemporánea de editoriales que trabajan con autores de aquí, de Latinoamérica....”. La segunda pata será el ensayo, especialidad de la que procede Pilar por su anterior empleo. “Queremos demostrar que el ensayo no es difícil, que puede ser ameno, divertido y necesario de leer”, defiende. Buscan romper estereotipos con el ensayo como con los clásicos -“muchas veces partimos de esas ideas preconcebidas del colegio de la obligación”-. La tercera pata la asignarán a la narrativa, sobre todo sus apuestas.

“Queremos demostrar”, apunta Pilar, “que nosotras como libreras y el cliente como lector estamos al mismo nivel y que no debe haber reticencias a la hora de entrar aquí. Porque hay que leer lo que a uno le gusta”. Y habrá libros de ContraEscritura porque Pilar ha convencido a Marta de que estén, si bien ésta vota por seguir con las presentaciones de sus libros en Deborahlibros, la librería en Pamplona de su amiga Katixa Castellano.

Respecto a esos tres clubes de lectura pensados, han llamado a uno Confieso, sobre “esos libros que parece que es obligatorio leer a una edad determinada o que tienen que gustar siempre y, si no es así, suena a pecado mortal reconocerlo”. “¡No pasa nada por no haber leído Cien años de soledad. a los 45!”.

El segundo club lo han pensado tras observar “la geografía del barrio”: lo han ideado para la mañana, para quien trabaja a turnos o lleva a sus hijos al colegio y luego tienen algo de tiempo libre, para jubilados... Y el tercer grupo “puede sonar arriesgado”, reconocen: un club de lectura solo para hombres sobre autoras. La idea les ha surgido de “conversaciones con mujeres libreras”, al hablarles de una especie de barrera psicológica de muchos hombres a comprar un libro escrito por una mujer. “En La Muga de Vallecas me comentaban que no habían vendido ni un solo ejemplar de Manual para mujeres de la limpieza, de Lucía Berlín, a ni un solo hombre. ¿Por qué ocurre esto con libros buenos?”.

Dicen no venir “a competir con nadie ni a guerrear”. “Con los cierres que había habido, cuando anunciamos a los libreros de que íbamos a quedarnos con este espacio nos dijeron que estaban muy contentos. Todas las sensaciones en ese aspecto son positivas. Entre todos tenemos que evitar que se pierdan más lectores”.

Están nerviosas, no por el proyecto en sí, en el que confían, sino por la incertidumbre de quién entrará mañana en la librería. “Han sido muchos meses con muchas ideas sobre lo que quieres y esperas, pero sin abrir la puerta”. Les gustaría que el huérfano de Auzolan entrara y se presentara. Ellas saben que van a enmarcar su nota y colgarla en Ménades.

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