La bicicleta ‘Alpina’ y el minuto de gloria

H.

Los seis candidatos propiciaron un debate cordial, delante de las cámaras y detrás de ellas. Llegaron puntuales, más justa Eguino; todos en coche, menos Romeo y su bicicleta vintage. Algunos buscaron el foco, a otros les costó encontrarlo

PILAR FDEZ LARREA / DN

Llegó en una bicicleta ‘Alpina’ azul, treintañera ella, con una barca de plástico verde en la parrilla, como si volviera de recoger espárragos o de airear algo la tierra para la tormenta de la noche. O tal vez fuera para recoger las calabazas, caso de que pinchara en el debate. Pero no. Andoni Romeo, Aranzadi-Equo, apuntó maneras ya desde su llegada a la sede del periódico en Cordovilla, a 2,7 kilómetros de la plaza del Castillo, consecuente con lo que defendió. Porque hablaron un buen rato los candidatos sobre movilidad sostenible, que si a pie, que si en bici o en villavesa, que mejor el coche eléctrico. Pero cinco de ellos se desplazaron en vehículo de motor de combustible fósil. Todos puntuales, menos Edurne Eguino, IE, que aterrizó sola y en turismo privado. “Se me ha hecho tarde, si no, hubiera venido en bici”, pareció disculparse.

A Enrique Maya le acompañaban tres de sus compañeros de lista: Ana Elizalde, María Echávarri y Fernando Sesma, además de Fermín Alonso. Interactuó durante el debate con Elizalde, sentada en primera fila.

Maite Esporrín se trasladó con Eduardo Vall, actual compañero de corporación en el PSN. Conducía él y también se ocupó del bolso de ella. El escenario minimalista no daba para mucho equipaje.

Con una periodista de campaña se presentó el alcalde Joseba Asiron, Bildu. Ya iniciado el debate se incorporaron Joxe Abaurrea, concejal de su grupo, y Dani Saralegi, asesor, como la sombra del primer edil.

Y con el asesor y ahora compañero de lista, Antso Fernández Oregi acudió con Itziar Gómez. Y también a él le correspondió custodiar el bolso. Gómez y Esporrín eligieron la misma indumentaria, pantalón y camiseta negros y americana en tonos rosa fucsia. Como ver llegar a dos amigas que han decidido ir igual vestidas al colegio. Pero luego ya quedó claro que amistad, hasta cierto punto, hasta que empiecen a hablar de pactos. Ahí puede que las chaquetas cambien de color.

Maite Esporrín llevaba en la solapa la chapa electoral del PSOE; Edurne Eguino, la de I-E, en color rojo, el mismo de su camiseta; y Enrique Maya, el pin de Navarra Suma en su americana; Joseba Asiron optó por una camisa blanco nuclear, tanto que ni lucía la chapa del escudo de Navarra circular con el que Bildu y sus candidatos hacen campaña; Andoni Romeo vestía camisa de cuadros, “comprada en Geltoki, de Traperos de Emaús”, y una piedra con forma de sol. Ya avanzó que él no se enfundará camisetas de Spiderman, “tal vez sí alguna más medioambiental”.

Los candidatos apenas tuvieron tiempo de tomar café antes de sentarse en los taburetes del debate, aunque Esporrín apuró uno con un bollito casi a hurtadillas. “Tenía mucha hambre”. Contundente argumento. Sorbió otro café al terminar.

Los cinco propiciaron y sostuvieron un debate cordial y sonriente, bastante más amable que los plenos municipales; tal vez porque fueron dos horas, lejos de las siete u ocho de media de las sesiones del Ayuntamiento; tal vez porque pedían seguir cuatro años más en esos plenos donde no parece haber reloj. Ellos llevaban uno en la muñeca; el de Esporrín y Asiron era de los inteligentes y en el Smartwatch del alcalde aparecían de cuando en cuando los mensajes de su correo o sus cuentas en redes; Maya optó por uno más clásico y Gómez prescindió de agujas. En su mano derecha, una venda elástica, rastro de su reciente lesión. Y en el bolso, la pelotita de goma rehabilitadora ¿o tal vez antiestrés? con la que abría y cerraba la extremidad, una y otra vez en las bambalinas del encuentro.

Todo los candidatos se escudaron con una carpeta de partido o un cuaderno de notas. Escribían con especial ahínco durante el debate Gómez y Maya, mientras Asiron consultaba sus post-it y frases subrayadas en fosforito. La mayoría fijaba la mirada en los dos moderadores durante sus intervenciones. Hubo una excepción: Itziar Gómez detectó pronto dónde estaba la cámara y se dirigió en todo momento a ella. También el resto de candidatos, ya cuando el debate expiraba, en el minuto de oro o de gloria, como lo denominó Itziar Gómez.

Rieron a gusto los candidatos. Más de una vez. También a propósito del curioso sistema de turnos de palabra. Romeo habló en femenino. Pero está desacostumbrado y se notó en alguna frase. “Nosotras somos partidarios...”, dijo el aspirante a edil ante sus compañeros más bregados.