Iberdrola dispondrá este año de 9 electrolineras de 50 kW en Navarra

H.

En España apenas hay 800 puntos de carga semirrápida (> 22 kW) frente a los 25.000 de Francia o Alemania

PILAR MORRÁS / DIARIO DE NAVARRA

¿A quién no se le ha quedado alguna vez el móvil sin batería? Olvidarse de enchufarlo esa noche, cargar menos tiempo del necesario, consumir más de lo previsto... Y de pronto esa rayita mínima. El aviso impertinente de low battery en la pantalla. ¡Justo en el momento más inoportuno! Siempre lo es. El precavido echará mano del cargador portátil en el bolso. El espabilado puede que entre a un local público y pida que le dejen conectarse.

Usar un vehículo eléctrico (VE) es como tener un móvil gigante, dicen los expertos. Solo que, por ahora, no hay cargador portátil que valga. Aunque se investiga el uso de drones con este fin. La ventaja, como el móvil, es que puede conectarse en cualquier enchufe casero. Pero, entonces, el usuario tendrá que pensar en hacer parada y fonda por varias horas en ese lugar para alcanzar capacidad suficiente para retomar su viaje.

Pese a la mejora de las baterías, que se han abaratado un 70% en la década y han pasado de autonomías reales de 100 kilómetros a 400 o 500 km, la falta generalizada de puntos de recarga rápida, siempre disponibles, aparece, junto al precio, todavía elevado, como el gran condicionante para el despliegue generalizado del coche eléctrico. Y los fabricantes son conscientes. Firmas como BMW, Daimler, Ford y Volkswagen se han aliado para crear Ionity, un consorcio de fabricantes de Munich cuyo objetivo es sembrar de estaciones de carga rápida las grandes rutas de Europa para garantizar a los clientes de sus eléctricos que “solo tengan que parar de verdad cuando quieras estirar las piernas”. Ni por falta de autonomía. Ni por falta de electrolineras.

España, lejos de Europa

España, sin embargo, está muy lejos de Europa en el despliegue de redes de carga. Según la Guía de Movilidad Eléctrica, editada en 2019 por el IDAE (Instituto de Diversificación y Ahorro Energético) dependiente del Ministerio de Industria, junto con Red Eléctrica Española (REE) y la Federación Española de Municipios y Concejos (FEMC), en España existen 5.100 puntos de recarga en “entornos públicos”, una cifra muy pobre si se comparan con los 25.000 de Francia o 27.500 de Alemania,.

La mayoría de estos puntos de conexión a red se sitúan en entornos urbanos: parkings, hoteles, centros comerciales o en la misma vía pública. Aunque se identifica una tendencia a concentrarse en zonas consideradas hubs de carga en corredores de comunicación interurbanos. Es decir, nudos de conexión en autovías y autopistas.

Porque, una cosa es cargar. Y otra, cargar rápido. De esos 5.100 puntos de carga de VE que existen en España, solo 800 pueden considerarse de carga ‘rápida’ (con potencia igual o mayor a 22 kW, según la citada guía). Es decir, que en algunos de ellos “echar gasolina” podría costar, cómo mínimo, una horita y media.

Aquella Pamplona pionera

En Navarra, a falta de datos oficiales, la web electromaps, que se nutre de datos aportados por los propios usuarios de coches eléctricos, recoge cerca de 60 puntos de recarga públicos. De ellos, sólo tres son propiamente “rápidos”, al disponer de mangueras de más de 50 kW de potencia. Son los del área de servicio de Zuasti -primero instalado en Navarra en 2014 por el gestor vasco Ibil-, el de Iberdrola en la gasolinera Aralar en Soto de Lezkairu (Pamplona) y un tercero en la estación de servicio Avia de Estella de este mismo gestor.

“Tenemos un plan de despliegue de 200 estaciones de recarga rápida este año en toda España. Dentro de esta red, se prevé que haya 9 en Navarra, cada una de ellas con al menos un punto de recarga de 50 kW”, explica el pamplonés Carlos Bergera Serrano, director de Iberdrola Smart Mobility. Entre ellas, barajan puntos como Tudela, Alsasua, el entorno de la A15 en Lekunberri y otro punto más en Pamplona.

Esta red rápida interurbana, añade, “seguramente se verá complementada con otros puntos de recarga normales de hasta 22 kW en otros lugares de Navarra gracias a los acuerdos con empresas que disponen de aparcamientos de acceso público y con algunos ayuntamientos”.

En Pamplona, el ayuntamiento mantiene desde hace años un convenio con Iberdrola para gestionar cuatro postes de 22 kW en tres puntos de la ciudad: calle San Ignacio, calle Esquíroz y calle Arcadio Larraona. Fue, según Bergera, una de las ciudades “pioneras” de España en disponer de un servicio de carga pública para el VE. Más tarde, el Ayuntamiento también implantó un servicio de alquiler compartido de coches eléctricos que no prosperó.

No obstante, Bergera recuerda que quien “decida comprarse un vehículo eléctrico debe contar con un punto de carga propio en el que realizar la carga habitual y cotidiana”. Y precisa que la carga doméstica, en tarifa nocturna “no solo es más barata, sino que es suficiente para desarrollar la mayoría de jornadas habituales de trabajo de los españoles sin recargas complementarias”.

Infraestructura compleja

“La infraestructura de carga no es solamente poner los cargadores. Es hacer toda la gestión de la red eléctrica”, constata Isabel Carrilero, la coordinadora de Naveac, plataforma de impulso al vehículo eléctrico en Navarra, cuando se le refiere el lento despliegue de una red pública suficiente de puntos de carga.

“Si poner un punto de 50kW en una gasolinera en medio de la autopista, ya impacta en la red eléctrica porque no está preparada, imagínate los pantógrafos de los autobuses eléctricos, de 300 kW, como los que va a utilizar la L9 de villavesas en su parada inicial y final de la UPNA y la estación de Renfe. La red también tiene que estar preparada para esos saltos”, comenta.

Queda claro, así, que instalar un punto rápido de recarga no es algo que se pueda hacer de la noche a la mañana. Afortunadamente, en Navarra hay fabricantes a los que el negocio de los convertidores eléctricos no les pilla de nuevas, como la firma Ingeteam, con sede en Sarriguren.

Ingeteam lleva producidos 3.000 cargadores de VE desde hace casi una década en su planta de Sesma. Lo que empezó siendo una anécdota se convirtió en cerca de 500 unidades en 2018. Fabrica tres tipos de cargadores: cajas de pared (wallbox) de 7 kW para garajes; postes de calle de 22 kW y puntos de carga rápida 50 kW (electrolineras) como el punto rápido de Lezkairu.

Un poste de 400kW

Sin embargo, las mayores necesidades de carga de vehículos pesados y la propia evolución de los coches eléctricos -el Audi e-Tron usa baterías de 100 kWh y los Tesla de 150 kWh- les ha llevado a desarrollar un nuevo tipo de estación de carga “ultrarrápida”, explica Mikel Borrega, director de la unidad de Movilidad Eléctrica de Ingeteam.

“Lo vamos a hacer modular, a partir de 100 kW y de potencia escalable hasta 400 kW, porque iremos añadiendo más módulos de carga al armario”. Y sobre todo, será “más pequeño, compacto y barato” que la competencia “porque usa otra tecnología de electrónica de potencia distinta, basada en carburo de silicio”, avanza este directivo. Ingeteam, que en 2018 abrió su mercado a Francia e Italia, espera comercializarlo a mediados de 2020.

“Si la movilidad eléctrica evoluciona como esperamos” dice Borrega, barajan posibles incrementos de negocio en torno al 50% anual. Una producción que Sesma “puede absorber perfectamente”en los próximos años.

Tipos de enchufes

Sistemas de recarga

40 kWh. Capacidad de almacenamiento media.

La capacidad de las baterías de los vehículos actuales en el mercado oscilan entre los 30 kilovatios a la hora (kWh) y 60 kWh de almacenamiento.

¿Cómo se calcula el tiempo que dura la carga?

Según la potencia del punto de recarga. Si la batería es de 40 kWh, con un enchufe doméstico (2,3 kW) la carga completa costaría más de 17 horas.

¿Hay que hacer una carga completa?

El 20% final de carga de las baterías es lo que más tarda en completarse. Para ahorrar esperas, se suele cargar al 80%.

Tipos de carga y de puntos de carga

Existen diferentes tipos de carga: básica, semirrápida, rápida y superrápida, en función de la potencia del punto de recarga. Este puede ser tipo wallbox o punto mural; tipo poste en la vía; tipo estación o electrolinera; o tipo pantógrafo (autobús).