Foralidad y pelos en la gatera

H.

Éstos van en serio o esto pinta mal, debieron de pensar con razón Barkos y sus socios

MARCOS SÁNCHEZ

Régimen Foral, con derivadas como autogobierno o Convenio Económico, se ha erigido en la expresión protagonista de esta semana claudicante. Lo ha provocado el alumbramiento de Navarra Suma, la coalición entre UPN y Ciudadanos para las próximas elecciones generales, autonómicas y municipales, en cuyas listas los regionalistas cederán algunos puestos al PP. Javier Esparza se ha dado la mano primero con Pablo Casado, después con Albert Rivera, y Casado y Rivera ni siquiera rozan las suyas.

Un movimiento a dos bandas con el fin de aunar un espacio electoral fragmentado, resolverle dilemas al votante y crecer, al fin y al cabo, para desalojar al nacionalismo del Gobierno. El nacionalismo mayoritario dentro del cuatripartito, 17 de 26 escaños, al que la mosca tras la oreja se le volvió flamenco sobre la cabeza cuando el 94% del Consejo Político de UPN apoyó el pacto con Ciudadanos. Éstos van en serio o esto pinta mal, debieron de pensar con razón Barkos y sus socios, agarrados al clavo ardiendo de las palabras del dirigente nacional naranja Luis Garicano cuestionando la pervivencia de nuestro régimen económico en el supuesto de que la Constitución fuese reformada.

Con el texto firmado por Esparza y Rivera, UPN pero sobre todo Ciudadanos se comprometen a “respetar” el Régimen Foral -“tal y como viene definido en la Constitución”- y el Convenio Económico. También a “apoyar” el Amejoramiento del Fuero. Ciudadanos ha salido al paso de lo de Garicano “reafirmando” su “respeto” al Régimen Foral. “No hay más escenario que el firmado con UPN”. Bien. O muy mal para el portavoz de Geroa Bai Koldo Martínez, para quien el acuerdo es “antiforal”.

Porque foral cien por cien es derogar la Ley de Símbolos para buscar el acompañamiento de la bandera navarra por la ikurriña, aspirar a una Navarra en Euskal Herria e interpretar la autonomía fiscal para lo malo, subida impositiva y negar a las madres navarras la devolución del IRPF que sí ingresan las del resto de España. Resulta entendible, por otra parte, que en el cuatripartito no se crean que un partido, Ciudadanos en este caso, pueda dejarse pelos en la gatera en su relación con otro. Basta ver a dónde llega la exigencia de Geroa Bai, Podemos e Izquierda-Ezkerra hacia Bildu respecto a condenar a ETA: cepillarle y masajearle el lomo para que se le mantenga velludo.

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