ERC se deja cortejar por Sánchez y muestra su “mejor ánimo” para la investidura

H.

El PSOE abandona la idea de una reelección ‘blanca’ de su líder y defiende que, en todo caso, no quiere el ‘sí’ de los secesionistas sino su abstención

PAULA DE LAS HERAS / COLPISA

Pedro Sánchez acaricia ya su investidura, pero no bajo la fórmula de la que venía hablando la dirección del PSOE tras los comicios del 28 de abril. Los socialistas aseguraban querer librarse de la mochila que cargaron durante los últimos meses de la pasada legislatura, cuando desbancaron al PP del poder gracias al apoyo imprescindible de, entre otros, los independentistas catalanes. “No quiero la estabilidad del país en sus manos, no son de fiar”, aseguró tajante el jefe del Ejecutivo en funciones durante la campaña electoral. Este jueves, sin embargo, la vicesecetaria general de su partido, Adriana Lastra, se reunió con Junts per Catalunya y Esquerra para pedirles que “no bloqueen” el inicio de la legislatura. Y recibió un ‘no’ de los de Carles Puigdemont, pero una respuesta esperanzadora de los republicanos.

En un tono moderado que poco tiene que ver con el que le caracterizó durante sus primeros años en la Cámara baja, cuando la portavocía de su grupo la ocupaba el veterano Joan Tardà, el ascendido Gabriel Rufián aseguró que Esquerra tiene el “mejor ánimo” y que no pretende bloquear “absolutamente nada”. No es tampoco que el dirigente secesionista garantizara ya de partida el ‘sí’ o la abstención necesrios para que al PSOE le salgan los números. De hecho, hasta deslizó que alguna influencia podría tener lo que ocurra en Barcelona, donde el PSC busca un pacto con Ada Colau para impedir que Ernest Maragall, candidato de ERC, se haga este sábado con la alcaldía. Pero no hizo demasiado hincapié en el asunto y en todo momento se esforzó por dejar el mensaje de que su deseo es entenderse con Sánchez.

Esta vez, el portavoz de Esquerra no condicionó su posición a que el PSOE se comprometa con el derecho de autodeterminación, como exigía en 2016 o como, según el Gobierno en funciones, reclamó en los días previos a tumbar los Presupuestos de 2019. “Esa es nuestra propuesta; ahora, lo que esperamos son contrapropuestas”, dijo. Tampoco hizo la más mínima alusión a los presos de la causa del ‘procés’, al contrario que la portavoz de JxCat, Laura Borràs. “Decimos lo que decíamos en campaña, no hay que hablar de condiciones ‘sine qua non’”, añadió todo sonrisas.

Tal fue su actitud, que hasta se permitió sermonear a Podemos por tensar la cuerda con los socialistas y asegurar que están dipuestos a ir elecciones si no se acepta su entrada en el Ejecutivo. “Sus resultados no dan para pedir ministros sino para pedir responsabilidades internas -reprochó-. La gente está harta, nos pide diálogo y entendimiento”. Eso sí, distinguió entre el PSOE “de Lastra”, con el que dijo sentirse cómodo, y el del presidente castellano-manchego, Emiliano García-Page, o el del ministro Josep Borrell, muy beligerantes con el secesionismo. Y advirtió en alusión a la bronca del ‘relator’: “No bloquear no significa un cheque en blanco. Nos conviene a todos un PSOE valiente que no se levante de la mesa del diálogo por manifestaciones de los hijos de don Pelayo y Aznar en la plaza de Colón”.

Alternativa inviable

Esta semana, el Gobierno ya ha tomado una decisión que puede interpretarse como un gesto hacia Esquerra porque la Abogacía del Estado, dependiente del Ministerio de Justicia, defendió que se permita Oriol Junqueras salir de prisión para obtener su acta de eurodiputado, en contra del criterio de la Fiscalía. Aun así, los socialistas insisten en que, como ocurrió con la moción de censura, ellos no “negocian” con lo independentistas y simplemente se limitan a reclamarles que no bloqueen la investidura porque “no hay una alternativa viable”.

Lastra defendió este jueves que lo que se pide a los independentistas es exactamente lo mismo que se pide a PP y Cs. Y la vicepresidenta del Gobierno en funciones, Carmen Calvo, argumentó que una abstención “no es un apoyo”. De ese modo, ambas consumaron el giro de guión que ya había anticipado el miércoles el secretario de Organización de su partido, José Luis Abalos, el primero en dejar caer que el PSOE no haría ya ascos a una designación de Sánchez sustentada en la abstención de los secesionistas catalanes.

Hace unos días, la operación era otra. Los socialistas jugaban con la abstención de los dos diputados de UPN en la Cámara baja. Habían llegado a decir que no aceptarían en Navarra ninguna fórmula que pasara por Eh-Bildu y eso alimentó las esperanzas de los foralistas navarros de recuperar el Gobierno de su comunidad, porque la líder del PSN, María Chivite, sólo puede se presidenta si la fuerza que lidera Arnaldo Otegi se lo facilita. Finalmente, sin embargo, el PSOE parece haber abandonado esa opción, que podía haber provocado algún roce con otro de sus socios preferentes, UPN.

En todo caso, aún queda partida, y el escenario puede volver a dar un vuelco. Aunque no hay fecha formal para la investidura, los partidos barajan la segunda semana de julio.