“En momentos duros nuestros dos votos se quedaron solos”

H.

Profesora de matemáticas en el tramo final de su carrera, a De Simón le toca sustituir al líder histórico de I-E, la formación que puso el punto discordante al cuatripartito en esta legislatura. Asegura que el Gobierno pasa por ellos

ÍÑIGO GONZÁLEZ / DIARIO DE NAVARRA

¿La sombra de Nuin es alargada?

Siempre digo que somos dos personas distintas y un solo parlamentario. Funcionamos como un engranaje, llevábamos muchos años trabajando juntos.

Muchos asocian I-E a Nuin y ahora la candidata es usted. ¿En una legislatura tan polarizada, ser más conocido da votos o resta?

En cuanto sales dos veces en el periódico te reconoce la gente. Yo tengo la ventaja de que me conoce muchísima gente en Pamplona. No hay ‘profe’ o médico que no me conozca aquí. Eso no me asusta.

Siendo 2 parlamentarios les ha tocado multiplicarse en comisiones. ¿Cómo lo llevó?

Por este despacho (el de I-E en el Parlamento) han pasado cientos de personas estos años. Ha sido muy intenso, pero al mismo tiempo muy gratificante y enriquecedor. Al ser dos hemos compartido todos los temas. Ha sido posible porque veníamos de una legislatura anterior en la que formamos ya una pareja política ejemplar. No sé cómo me las arreglará ahora que José Miguel no estará, no me lo imagino. Pero lo sacaremos.

Su número 2 en la lista, Carlos Guzmán, es uno de los candidatos más jóvenes...

Tiene 27 años pero tiene una capacidad de trabajo increíble. Hay que apostar por eso; él aporta renovación y yo experiencia, que en política es fundamental.

Habla de experiencia. Usted es la única candidata con nietos. ¿Cómo lo lleva la familia?

¡Es verdad! Una campaña es muy complicada, independientemente de las cargas familiares, y más para una fuerza como la nuestra, que tiene muchas ideas y propuestas pero pocos recursos. Mis hijos ya tienen la vida hecha y mi marido se acaba de jubilar, así que estar muy poco en casa estos días, que es mi caso, no es un problema. Él se ocupa absolutamente de todo en casa y yo puedo centrarme en la campaña. Además, casi toda la familia es militante.

¿Le dice a sus nietos lo que hace su abuela?

Mi hija Leire tiene 37 años y Fernando 32. Fui madre joven. Y mis nietos Ander e Irati, tienen 7 y 5 años. Me dan la vida. Ya les he contado cosas. El otro día la nieta pequeña me decía que había visto en Sarriguren dos baches y que los niños que van en bicicleta se pueden caer, y también los abuelitos, así que yo lo tenía que arreglar.

En agosto cumplirá 60 años. ¿Es su última aventura política?

Sin ninguna duda.

Bueno, ahora no tiene tantas ataduras...

Es necesario renovar. Esta va a ser mi tercera legislatura y ya es más que suficiente. Pero no voy a dejar nunca la política. Es evidente que es la última vez que me presento, pero después seguiré aportando a mis compañeros. Igual que José Miguel Nuin.

El otro día en la porra para este diario le daba 5 escaños a su formación. ¿Lo mantiene?

Lo mantengo. Mi aspiración sería tener 26, obviamente es inviable. El acuerdo de Gobierno que vaya a salir de estas elecciones será plural y entre diferentes, y el trabajo que hemos hecho esta legislatura debería hacer que la gente de izquierda no nacionalista confiara en nosotros. Somos una izquierda seria, comprometida, que cumple los compromisos. Damos seguridad. Y nos mojamos. Frente a la nueva política, de mucho lío y no saber por dónde van a salir, nosotros somos garantía. Y eso, la calle, lo sabe.

Parece que se contrapone a otros compañeros de viaje de izquierda (Podemos)...

Repito, nosotros hemos sido serios y totalmente responsables con el cambio. Eso la ciudadanía navarra lo va a saber. La ambigüedad no vale en política.

¿Su peor pesadilla es un escenario en el que no obtenga escaño I-E y sí entre Vox?

Es imposible. No es ni pesadilla. No lo contemplo. De ninguna de las maneras.

Bueno, ahí están los datos de las generales. Aunque no sean extrapolables; Podemos logró 28.000 votos y ustedes en las forales de 2015 se quedaron en 14.500.

Las generales son otro contexto. Sí hay datos que se pueden extrapolar, como que la derecha no sube. Lo que gana Vox lo pierde la derecha. Y además creo que Vox se va a enfriar. Sí nos preocupa que los votos a Vox alteren la mayoría del cambio. Por eso tenemos dos objetivos para estas elecciones.

¿Cuáles son?

Dar continuidad al cambio producido en 2015 y que tenga más peso la izquierda. Porque a nadie se le escapa que en momentos complicados nuestros dos votos han estado solos. Sé que seremos imprescindibles en el nuevo Gobierno. El que tiene que hacérselo mirar es el PSN, a ver dónde se coloca.

Vamos, que no contempla volver al aula.

No lo contemplo porque vamos a tener representación. Y me da pena por un lado, porque mi aspiración siempre fue jubilarme dando clase, pero estoy en otra etapa bonita.

Acaba de mencionar al PSN. ¿Se ve en un gobierno con ellos, Geroa Bai y Podemos?

Nosotros vemos mucha pelea. Tenemos la capacidad de revalidar los 26 votos actuales. No queremos un cambio que gire a la derecha, pero valoraremos en su momento por el acuerdo de programa. El PSN siempre tuvo la quinta silla del cambio, pero prefirió alinearse con la derecha.

¿Dónde cree que se va a colocar?

Ojalá por fin haga honor al Obrero que lleva en su nombre. Pero no confío demasiado.

¿Ha hablado con María Chivite?

No. Pero ya saben cual es nuestra postura.

Decía antes que en ocasiones se han sentido solos. I-E ha sido la nota discordante del cuatripartito en varias ocasiones.

Es verdad.

Como en la primera OPE de maestros.

Por supuesto. Y conseguimos nuestro objetivo; que el reparto de plazas fuera equilibrado en cada una de las especialidades e idiomas. Teníamos argumentos sólidos.

O su rechazo a la lista única. El sector abertzale les hizo escraches en la sede de I-E.

Fue duro, nunca pensé que me iba a ver en carteles señalada o en escraches. La crítica forma parte del juego democrático, también manifestarse. Fue injusto pero lo asumí.

¿Hubo también presión desde el Gobierno?

Hubo presiones muy fuertes. Pero nuestra propuesta era la más viable. Si hubiera habido lista única, las oposiciones no se habrían celebrado nunca, porque se iba a los tribunales. Y no podía ser que unos estuvieran en inferioridad de condiciones con respecto a otros.

¿Se arrepiente de haber mantenido la disciplina de voto del cuatripartito en algunos temas?

Algunas veces sí. Pocas, pero sí. Había que llegar a acuerdos de mínimos pero había cuestiones en las que nosotros queríamos ir mucho más allá y no pudimos.

Diga una.

Pues el desarrollo de la enseñanza pública, por ejemplo. O como cuando el Gobierno no redujo al mínimo la asignatura de religión. Te lo tienes que tragar porque antepones el acuerdo de Gobierno.

¿Ese frenazo en relanzar la pública no fue por centrarse en promover el euskera en la zona no vascófona?

Ese elemento para nosotros también era fundamental. Es un logro.

¿Pero no es injusto abrir aulas en euskera para 5 niños mientras en otras de castellano hay 27?

Mira, me dolió que en el Colegio Público de Ermitagaña no se desdoblase una línea en castellano y se recolocasen alumnos en otras opciones. Porque esos niños tienen todo el derecho a estudiar en el centro público más cercano. Espero que se solucione y se desdoblen las líneas que sean necesarias. Pero no es lo mismo Pamplona que la escuela rural. Ahí hay que compensar.

La educación concertada se ha quedado como estaba. ¿Ha sido porque las ikastolas iban en el paquete?

Seguro que algo tiene que ver, no me cabe duda. No tengo nada en contra de esos centros, pero sí de que se les subvencione para que seleccionen alumnos. No toda la educación debe financiarse con fondos públicos.

La última polémica educativa fue Skolae. En su programa electoral proponen que sea obligatorio para todos los centros navarros, aumentar su carga lectiva afectivo-sexual y establecer coordinadores LGTBI en cada colegio. ¿Dónde quedan aquí las familias?

Las familias tienen todo su derecho a decidir cómo educar a sus hijos, y los poderes públicos tenemos la obligación de dar una formación integral a esos alumnos. Y la educación afectivo-sexual entra ahí. Hay que formarles sin dogmatismos. Y más en estos momentos, cuando tenemos la violencia sexista a la orden del día.

¿Entiende el rechazo de estas familias?

No. Sí entiendo que se ha utilizado este tema por parte de unos partidos políticos para confrontar. Ha sido vergonzoso. Esto en los años 90 era normal en las aulas navarras, que estaba yo como orientadora. Han sido unos incendiarios y unos irresponsables.