En busca de la excelencia

H.

Osasuna quiere afianzarse en el liderato frente al Rayo Majadahonda, que busca alejarse de los puestos de descenso

GORKA FIUZA / DIARIO DE NAVARRA

El líder vuelve a su feudo para seguir con paso firme el camino al ascenso. El próximo escollo de Osasuna es el Rayo Majadahonda. Los rojillos, en la cresta de la ola, tienen la oportunidad de encadenar la undécima victoria en El Sadar, donde nadie ha conseguido ganar. El rodillo que ha fabricado Jagoba Arrasate también ha trasladado sus resultados a domicilio. El golpe sobre la mesa que dio el equipo en Málaga sitúa a Osasuna no solo en lo más alto de la tabla por puntos, sino también a nivel de sensaciones.

El mejor local se cita esta tarde ante un rival que busca abrir brecha con el descenso y que visita Pamplona por primera vez en su historia. El reto marcado por el técnico rojillo es llegar a los 60 puntos con el posible triunfo de este domingo. Una cifra que dejaría el camino allanado para el final de la maratón que supone la categoría.

Pese a la inmejorable situación, el discurso no ha variado. Y así, con un despegue que se gestó en noviembre, Osasuna mira desde el primer puesto a sus rivales, que no transmiten la misma sensación de sobriedad. En este escenario de ilusión imparable instalado en el osasunismo el partido ante el Rayo Majadahonda se presenta como otra oportunidad de sacar músculo en El Sadar.

Un cambio obligado

La baja de Nacho Vidal por sanción hace que se vaya a producir un cambio en el once titular. El recambio natural sería Lillo, el otro lateral diestro en plantilla. Pero el de Aspe no juega desde el pasado 6 de enero. Una pericarditis y las molestias musculares que sufrió después le han apartado de los planes de Osasuna.

Esa larga inactividad podría suponer un movimiento de fichas en el planteamiento de Arrasate. Un indiscutible en el eje como Oier Sanjurjo ocuparía el perfil derecho e Iñigo Pérez sería la novedad actuando en el centro del campo.

De esta forma Osasuna presentaría una composición inicial inédita hasta ahora. No solo por la posición del estellés, sino por la dupla formada por Fran Mérida e Iñigo Pérez de entrada en casa.

Además, Kike Barja, junto a Lillo, fue la gran novedad de la convocatoria. El de Noáin, que se lesionó ante el Zaragoza, regresa tras dos jornadas ausente. Por su parte Luis Perea sigue de baja con problemas musculares. La enfermería prácticamente se ha vaciado y el fondo de armario de Arrasate aguarda su oportunidad.

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