El grito de Meryl

H.

ÍÑIGO SOTA / DIARIO DE NAVARRA

‘Big Little Lies’ acaba de estrenar su segunda temporada y parece que Meryl Streep, recién llegada, está dispuesta a hacer sombra, mucha sombra. Los fans de la ficción tenían claro, esta semana, quién lleva la voz cantante esta vez, a juzgar por la ristra de comentarios que levantó el primer capítulo. La voz en grito, más bien, porque el chillido que pega en una escena del primer episodio es digno de estudio en todas las escuelas de interpretación del mundo. Como todo lo que hace Streep, por otro lado, pero todavía más elocuente. Si a eso sumamos que es la suegra de Celeste (Nicole Kidman), es decir, (alerta: spoiler, que nadie me mate por soltar esto, por favor) madre del maltratador muerto en la primera temporada (fin del spoiler) y que el aspecto del personaje tiende bastante a la amargura, no me extraña que Streep haya accedido. Cuentan que aceptó la propuesta de la productora sin haber leído el guion. Quien tiene una carrera sólida sabe qué jardines tienen buenas flores antes de pisarlos, está claro, pero es que la temporada que precede a esta nueva entrega ya era el Jardín Botánico. Reese Witherspoon, Nicole Kidman, Shailene Woodley y Laura Dern se encargaron de dejarlo claro. Todas sobresalen, pero el tándem Witherspoon-Kidman es de lo mejor que hemos visto en televisión en los últimos años. El aderezo de Streep solo podía mejorarlo, como ya hemos podido ver en la escena del ya icónico grito y en un diálogo genial entre Mary Louise (ella) y Madeline (Witherspoon) en el que la primera se dedica a criticarla con buenas palabras e hirientes intenciones. Con frases como “Eres muy bajita, no sabría si fiarme de alguien así...”, entre otras perlas envenenadas. Esperemos que no sea simple aderezo, el personaje promete.

Esta semana, no he parado de escuchar y leer, por cierto, que la televisión no es el terreno en el que mejor se mueve la oscarizada actriz. Como si el talento dependiera del formato, vamos. ¿Por qué nadie pone en duda que sea el de Kidman, que ya ha demostrado todo lo que tenía que demostrar en la gran pantalla? A lo mejor esas opiniones tienen más que ver con el tufo clasista que sigue vigente en el mundo audiovisual, sobre todo a este lado de la valla. Si eres buena, lo eres estés donde estés, te llames como te llames, hables con un desconocido o grites ante la mirada estupefacta de Nicole. Prometo extenderme sobre este asunto en otra columna. Dejemos que otro grito, el de Meryl, sea el protagonista.

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