El carnaval de Uitzi se vive en familia

H.

Una tradición en la que nadie falta

Uitzi festejó este fin de semana su tempranero carnaval. Durante mañana de este domingo tuvo lugar el pasacalles de disfraces conocido como puxka biltze, una ronda por las casas de la localidad donde se ofrecen alimentos para todos los vecinos. beatriz Jordán / diario de navarra

Comienza la andadura de los carnavales y la localidad de Uitzi, en el valle de Larraun, es una de las más madrugadoras. Durante la mañana de este domingpo las puertas de las casas estuvieron abiertas para dar la bienvenida a todos los vecinos con almuerzos y aperitivos. Esta costumbre es conocida como puxka biltze, una ronda por el pueblo en la que se va parando de casa en casa. El punto de partida fue la casa de Goienetxe.

En una mañana en la que no se superaron los 5 grados y en la que la lluvia también tuvo su protagonismo en forma de txirimiri. Vaqueros, mosqueteros, payasos, exploradores y hasta una treintena de personajes más se resguardaban bajo sus paraguas durante el recorrido. Como manda la tradición, los mayordomos son quienes dirigen el pasacalles. Este año fue el turno de las cuñadas Ana Ibarra y Ane Alustiza, quienes ofrecieron vino dulce y caramelos. A cambio, en las casas no faltó el chocolate caliente, las tortillas de patata y el vino. Niños y adultos dejaban sus paraguas a la entrada para disfrutar de la hospitalidad de sus vecinos y aprovechar del calor de las chimeneas.

“Antiguamente, la función de esta ronda era recoger los alimentos que las familias donaban para la fiesta. Hoy sigue siendo un carnaval familiar y donde todas las puertas están abiertas”, cuenta Alustiza, quien lleva más de veinte años viviendo en Uitzi y ha sido mayordoma en cuatro ocasiones. Su cuñada Ibarra explicaba que los trajes no se preparan con antelación. “Un par de días antes vas al desván e intentas hacer un disfraz divertido con lo que encuentras. No es nada espectacular porque es un día para reírte con los de casa”, añadía Ibarra.

El calor de la familia es, sin duda, lo propio de esta fiesta. Nahiane Ijurko, de 11 años, sacó este domingo su disfraz de cupido y comentó que es de los pocos días del año que se reúnen todos los primos en el pueblo. “Somos doce primos y a veces cuesta coincidir, pero en carnaval nadie falla”, dijo Ijurko.

CARNAVAL A MITAD DE ENERO

Los uitziarras son de los más tempraneros en sacar las máscaras y las pelucas del armario. La fecha señalada es el primer fin de semana después de Reyes. Sin embargo, esto no ha sido siempre así. “La gente mayor del pueblo cuenta que esta fiesta se celebraba el día 6 de enero para que los hombres que trabajan de leñadores en Francia o en la montaña y volvían a casa a celebrar la Navidad, pudieran disfrutar de la fiesta antes de regresar a sus trabajos”, explicaba la mayordoma Alustiza.

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