“No se necesitan buenas leyes, sino buenos maestros”

14 jun 2019 / 21:14 H.

En el marco del congreso IFOB organizado por La Pamplonesa, la pedagoga Mar Romera, autora de varios libros sobre educación de las emociones, impartió el jueves una conferencia dirigida a profesores de música

JAIME CERVERA / DIARIO DE NAVARRA

Mar Romera (Heidenheim, Alemania, 1967) es pedagoga y autora del libro ‘La familia, la primera escuela de las emociones’. Viaja constantemente por todo el país dando conferencias a profesores y familias. Cree que los niños de hoy están sobreexplotados y que el sistema educativo está caduco.

¿Qué es educar en emociones?

Educar teniendo presente el todo de la persona. Somos seres integrales y, por tanto, la educación debería aspirar a un desarrollo integral.

¿Está agotado el modelo educativo actual?

Sin lugar a dudas, desde hace muchísimo tiempo. Estamos en una estructura de varios siglos anteriores donde el poder lo tiene la formación en asignaturas. Pero a día de hoy, la globalización, la tecnología, las redes sociales e incluso la epigenética del ser humano a nivel neurológico determinan que el modelo de aprendizaje debe ser diferente. Hemos cambiado en casi todos los sectores menos en educación.

¿Cuál es la alternativa al sistema de memorizar los contenidos para luego volcarlos en un examen?

No se puede jugar con la demagogia: no hay una alternativa a la memoria. La información, el conocimiento, la cultura y la ejercitación de la memoria son necesarios, pero no vale con esto. Necesitamos personas capaces de innovar de ser creativas, de resolver problemas, de elegir y de adaptarse a los cambios.

“Los niños son los trabajadores más explotados del sistema, muchas veces trabajan doce horas diarias”

¿Cree que los niños están en ocasiones sobrecargados con tantos deberes y extraescolares?

Los niños son los trabajadores más explotados de todo el sistema, muchas veces trabajan doce horas diarias. Están sobrecargados y estresados. Ahí es donde aparecen las habilidades distorsionadas que luego llamamos TDAH, fruto de la sobreestimulación y de las pantallas.

¿Dónde está el equilibrio a la hora de repartir la educación entre la familia y el colegio?

No se puede dar una recomendación única porque no todas las familias, de todas las clases sociales y de todas las situciones laborales, tienen la misma manera de querer a sus hijos. Lo que sí se puede decir es que la escuela está para compensar lo que no se da de manera natural y para trabajar en equipo con la familia.

¿Cuál diría que es el gran problema de la educación en España?

El problema es que el sistema se construye sobre principios heredados del siglo XIX y tenemos un Estatuto de los Trabajadores estructurado en función de las necesidades de los adultos y no de las de los niños. Muchas veces no cumplimos lo que dice la Constitución, que la educación debe ocuparse del desarrollo integral, porque tenemos una estructura muy burocrática. El sistema educativo no necesita buenas leyes, sino buenos maestros. Además, debemos cambiar las disciplinas por la transdisciplinariedad, la calificación por la verdadera evaluación y la homogeneidad por la diversidad, para dar una educación personalizada.

¿Cómo se puede ayudar a los niños y niñas a los que se les atascan los estudios?

En primer lugar, escuchándoles. Después, hay que buscar la fortaleza de cada uno y partir de ahí. Por último, hay que entender que no todos tienen por qué ser cirujanos. Hay que encontrar su punto fuerte para que puedan desarrollarlo. Es entonces cuando todo el sistema funciona.