México entra al trapo

14 jun 2019 / 21:14 H.

El Gobierno acusa a la firma de Carolina Herrera de apropiación cultural por inspirarse en motivos indígenas en su última creación. El diseñador de la colección alega que solo ha homenajeado “la riqueza cultural” del país

A. PANIAGUA / COLPISA

Un manchego, pongamos que de Tomelloso, se tatúa una figura geométrica en su piel. ¿Tienen derecho los maoríes a ofenderse por apropiación cultural?, ¿debe pagar el de Tomelloso derechos de autor a los maoríes o basta con pedir perdón y hacer propósito de enmienda? Parece un debate estéril, pero por estos vericuetos se está adentrando el Gobierno de México en la defensa del patrimonio cultural de los pueblos indígenas. La polémica del día es si hizo bien el diseñador Wes Gordon al inspirarse en bordados y colores de las comunidades aborígenes de México para crear su colección ‘Resort 2020’. Desde el 9 de febrero, Gordon es consultor creativo de la firma Carolina Herrera por decisión de la propia modista venezolana que ha prestado su nombre a la empresa. Las prendas concebidas por el diseñador han irritado al Ejecutivo de López Obrador, que le acusa de plagio y uso indebido de las tradiciones ajenas. Gordon alega en su descargo que su colección es un "homenaje a la riqueza cultural mexicana".

“Alegría de vivir”

Los vestidos de Gordon no ocultan las fuentes de las que bebe. Sus estilismos exaltan la "alegría de vivir" de América Latina. No en balde, sus creaciones son vistosas, coloridas y asociadas sin sombra de duda al imaginario que cualquiera tiene de México. "La presencia de México es indiscutible en esta colección, es algo que salta a la vista y que en todo momento quise dejar latente como una muestra de mi amor por este país y por el trabajo tan increíble que he visto hacer allí", asegura Gordon a través de un comunicado.

El diseñador argumenta que ha sido respetuoso y se ha limitado a incorporar piezas y motivos artesanales en trajes de alta costura. "Mi admiración por el trabajo artesanal a través de mis viajes a México ha ido creciendo con los años. Con esta nueva colección he intentado poner en valor este magnífico patrimonio cultural", aduce el creativo, de 32 años.

Las explicaciones no convencen a la ministra de Cultura mexicana, Alejandra Frausto, quien el lunes había enviado una carta a la firma de moda para pedir explicaciones. Frausto piensa que los pueblos indígenas deben ser compensados y retribuidos por lo que considera un expolio. "Queremos escuchar si hubo alguna intervención, participación y aceptación de las comunidades. Si fueron parte del desarrollo de esta colección y si son beneficiadas", dijo Frausto.

Un vestido blanco ilustrado con bordados de animales de llamativos colores se ha convertido en motivo de discordia. Según la titular de Cultura, el bordado procede de la comunidad de Tenango de Doria (en el estado de Hidalgo). "En él se encuentra la historia de la comunidad y cada elemento tiene un significado personal, familiar y comunitario", se queja la responsable del departamento. Igual de indignante le resulta el empleo de ornamentos florales, tributarios de los que se hacen en Tehuantepec o el uso del sarape de Saltillo.