Condenan a Salud a pagar 700.000 euros por mala praxis en un parto

H.

Tras analizar los hechos, el Tribunal considera que se debía haber practicado una cesárea urgente “con antelación”

CARMEN REMÍREZ / DIARIO DE NAVARRA

La Sala de lo Contencioso-Administrativo del Tribunal Superior de Justicia de Navarra ha estimado la apelación por un recurso que pedía condenar al Servicio Navarro de Salud por mala praxis en un parto.

El niño nació en 2014 con parálisis cerebral derivada de una hipoxia (falta de oxígeno sufrida durante el proceso del parto). El Juzgado de lo Contencioso Administrativo nº 3 desestimó inicialmente el recurso de los padres al considerar que no hubo deficiente seguimiento del parto, por lo que no existían suficientes indicios que aconsejaran una cesárea urgente. Sin embargo, la Sala revoca esa sentencia y establece que “una respuesta quirúrgica más rápida, como hubiese sido la práctica de una césarea con anterioridad a cuando se hizo, pudiera haber evitado o reducido las secuelas neurológicas”. Condena a Salud a indemnizar a los padres con 700.000 euros, más costas.

Como desarrolla en la sentencia, la Sala se pronuncia sobre una cuestión de “gran complejidad”. Señala que sin duda la parálisis cerebral del niño se vincula a la asfixia perinatal sufrida durante el parto. También pondera otros factores relacionados, como la obesidad de la madre y su condición de fumadora. “Obesidad y tabaquismo aumentan los riesgos gestacionales, así como el riesgo de cesárea, datos que por el devenir de los hechos no ponderaron los facultativos en su justa medida”. Además, la mujer estuvo 21 horas con la bolsa rota y hasta la extracción del feto, “factor que incrementa el riesgo de infección”. A lo largo del parto, la madre tuvo también un pico de fiebre (38 grados).

La rotura de bolsa se produjo a las 15.45 horas y la mujer, representada en este proceso por la letrada Paloma Zorrilla, acudió a Ginecología a las 20.38 horas, con 3 centímetros de dilatación. Se le monitorizó y se le fueron realizando varios controles hasta que a las 12.15 horas del día siguiente los médicos detectan “un cambio radical del patrón”. El feto ya presentaba una “bradicardia con pérdida de variabilidad”, un trastorno grave. Preguntada por la causa, la ginecóloga a cargo del alumbramiento no pudo objetivarla ante los jueces a ciencia cierta. “El feto ya estaba seriamente deprimido y se procedió a la extracción inmediata mediante cesárea urgente”.

El nacimiento se produjo a las 12.35 horas y el bebé presentaba una parálisis cerebral severa.

La Sala asegura que la hipoxia que la causó se produjo, “y no se constata ningún dato que apunte a causa inevitable”. También recoge de las anotaciones recogidas en los informes periciales presentados que “a lo largo de casi todo el proceso del parto se produjeron alteraciones en la frecuencia cardiaca fetal, a veces puntuales, a veces más prolongadas, lo que requería en todo caso una estrecha vigilancia”. Y prosigue: “En cualquier caso, la Administración demandada no ha explicado ni justificado cuál ha podido ser la causa de la hipoxia o falta de oxígeno del feto y, no ocurrió evento alguno reconocido (rotura uterina, prolapso de cordón, desprendimiento de cordón...) capaz de desencadenar una bradicardia súbita”.

Concluye la Sala que en este caso concreto concurrían varios factores y síntomas que incrementaban el riesgo en el proceso del parto porque implicaban menor aporte de oxígeno al feto. Cita entre ellos la duración prolongada del parto, el estancamiento, la obesidad de la madre o incluso el pico de fiebre. “Se dio excesiva relevancia a un dato, el del PH, siendo además poco tranquilizador, de manera que no se ponderaron en su justa medida y de un modo conjunto y global el resto de síntomas y valores. El protocolo establece que se tenía que haber considerado antes la cesárea”.