Comprometidos con San Fermín

H.

La Corte de San Fermín cuenta desde este domingo con doscientos fieles más. Emocionados, recibieron sus medallas en la capilla de la pamplonesa iglesia de San Lorenzo durante la misa del traslado de las Reliquias

NOELIA GORBEA

Diario de Navarra

A un regalo por hacer la Primera Comunión, un presente que trajeron Sus Majestades de Oriente en una cajita de madera, un obsequio que simplemente llegó a las cerca de 200 personas que este domingo juraron fidelidad a San Fermín en la misa que conmemoró la fiesta del Traslado de las Reliquias de San Fermín en Amiens en el siglo VII. Con una capilla abarrotada desde bastante tiempo antes de comenzar la eucaristía, católicos afines al copatrón de Navarra (junto a San Francisco Javier) se dieron cita a mediodía en una de las jornadas más especiales. También pudo verse en la bancada a los concejales Fermín Alonso y Ana Lezcano, ambos militantes de UPN.

A las órdenes del párroco Javier Leoz, los asistentes, con la ilusión de quien desenvuelve un caramelo por primera vez, fueron ocupando el espacio. Con suma puntualidad, el coro parroquial de San Lorenzo, con la orquesta de cuerda como compañera de viaje, dio los primeros acordes. Fue la señal para que la corte de San Fermín, con la Junta de la Corte (compuesta por Bretos, Martinena, Palacios, Chocarro y Molins) encabezara una comitiva que no quiso dejarse a nadie. Junto a sacerdotes y monaguillos, la cruz parroquial, el incensario y, por supuesto, las reliquias de San Fermín, se celebró una pequeña procesión por el interior de la capilla del Santo. “¡Buenos días San Fermín! Aquí tienes a tu ciudad, postrada a tus pies”.

Fueron las primeras palabras de una celebración que se prolongaría durante una hora. Acompañado por Ángel Echauri y José María Osés, Javier Leoz llevó la voz cantante de principio a fin. Durante la homilía, el religioso quiso dar un tirón de orejas a aquellos ‘católicos-topo’. “Son creyentes que solamente aparecen en ocasiones puntuales como bautismos, comuniones o bodas, y que después desaparecen sin dejar rastro”, lamentó el sacerdote. “Son incapaces de dar la cara por Cristo y esto merece una seria reflexión”, añadió en su crítica. En este sentido, Leoz, con las ideas claras desde el comienzo de la misa, apeló a las reliquias del Santo como un “trampolín” para mirar hacia el futuro. “Debemos luchar por el asociacionismo religioso, defendiendo órganos como la Hermandad de la Pasión o la Corte de San Fermín”, reiteró en su discurso.

DESDE HOY Y PARA SIEMPRE

Fue entonces, con el eco de sus palabras, el momento cumbre. Una a una, cerca de 200 personas se acercaron hasta el altar para recoger su medalla como nuevos cofrades, comprometiéndose a defender y ser fieles a lo que significa San Fermín cada día. Isabel, Ignacio, Manuel Fermín, Chus, Laura, Santiago, Beatriz, Jesús, Estela, Ramón, Andrés, Fidel, Cristina, Maribel... Una lista que sonó apacible, cargada con la ternura y alegría de quien se siente parte de una tradición que continúa firme desde 1885, año de fundación de la Corte.

Llegó el turno de las peticiones, en las que por descontado estuvieron presentes los nuevos cofrades. Niños, adolescentes y adultos. Todos tuvieron cabida en la ‘nueva familia’ del Santo. “Recordad que San Fermín es antibiótico, las penas se despejan en su presencia”, determinó Leoz. La jornada finalizó con la veneración de las reliquias a la salida del templo, además de con una gran foto de familia.

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