Cartas de los lectores

H.

Los veinte años de la cereza de Milagro

Ya son 20 años de la Fiesta de la Cereza y, como se suele decir, parece que fue ayer cuando se inició. La fiesta, como la cereza, también ha madurado en estos veinte años y cada vez la acompañan más actos en su homenaje y cada vez más personas vienen a pasar con nosotros ese día.

Es un día para estar orgullosos como milagreses y decir con alarde “Soy del pueblo de las cerezas”, porque sólo con esta frase ya saben que somos de Milagro.

En estos veinte años todos los milagreses hemos tirado del carro de la fiesta y de ahí parte del éxito de lo que hoy es: uno de los mejores, por no decir el mejor, día del año y el día que más visitantes recibimos en nuestro pueblo. Ya sabemos que hay muchas cerezas en España, en Navarra también, pero las de Milagro - y no es que lo diga yo, que soy parte, sino que lo dicen todos los que ese día acuden a nuestro pueblo- tienen algo especial que las diferencia y eso es por el cariño que los milagreses le ponemos en su cultivo, tal y como lo hacían nuestros antepasados.

Hoy los países ricos se miden por el PIB (Producto Interior Bruto) y Milagro se mide por el CIB (Calidad Interna Buenísima) que tienen sus cerezas para deleite de los paladares más exigentes. Antes de que los lectores sigan leyendo - ya sé que me he venido arriba, no lo puedo evitar- la mejor manera de comprobar lo ricas que están las cerezas de Milagro es acercándose el día 16 de junio y comprobándolo en primera persona. Esperamos a todos en una cita en la que, según las previsiones meteorológicas, va a hacer un día estupendo.

Jesús Mari Barrado

Políticos y pensiones

Tenemos 100.000.000 mil millones euros de déficit. En el tema de las pensiones, no nos merecemos ninguno de los que hemos cotizado puntualmente a la Seguridad Social. Estamos a falta de políticos de talla, no de estatura, sino de algo que no saben y que se llama profesionalidad y altura, allí donde los demás no llegan ellos están para aportar soluciones y por eso reciben unos honorarios que algunos jamás pensaron recibir. Les da igual, ellos hablan, hablan y hablan pero no sirven de nada. La gente de a pie que sigan con sus manifestaciones y que miren lo que hacen: cada vez deben más.

Gobiernos del PP y del PSOE, que ya han gobernado, pónganse las pilas porque para otra cosa no dan. Ayer escuchaba el tema de las becas, mañana será otra cosa... Solo en mi interior desearía tener dinero suficiente para alejarme de todos ellos - ¡no me gustan!-.

Este gobierno se está convirtiendo en una especie de comedero puntual y en un buen sillón, el resto de los ciudadanos les importa un comino. Esta hazaña siniestra nos pasará factura y el día que estemos como Grecia nos daremos cuenta de lo que han logrado con su política de cuento. Hubo tiempo para haber arreglado las cosas con más inteligencia y con menos egoísmo. Pensar que todos los días tenemos que oírles con sus cantos de sirenas... ¡Ya basta! Dejen de pensar en su sillón y piensen que necesitamos sentarnos todos en sillas normales y corrientes.

Loli Cayuela Pascual

La aventura de la ITV

Son las 6 de la mañana y ya estoy en la cola. Siento esos nervios de quien sabe que tiene horas por delante. Impaciente por cada cm que avanza la cola, vigilante ante posibles listos que intentan adelantarte. A mi lado unos jóvenes se enfrentan por establecer quién va delante. Otros discuten con el vigilante cuando, tras dos horas de espera, les dice que están en la fila equivocada. Vuelvo a creer en el ser humano cuando compruebo que incluso en estas situaciones hay gente con buen humor, que se dedica a inmortalizar el momento y colgarlo en Twitter o Instagram. Mi espalda empieza a resentirse. Me estiro y el crujido de mi espalda sobresalta a mi antecesor. La espera sería emocionante si viniera a un concierto, pero el madrugón de hoy es para pasar la ITV. Nos lo facilitan todo. La información en internet desfasada en horarios y fechas de apertura, un teléfono de información al que no contesta nadie. Los sábados cerrados todo el verano... ¿Tan difícil es poner un sistema de cita previa?

Esta carta comencé a escribirla en agosto de 2018, eran las 9 de la mañana y, tras tres horas de espera, decidí ejercer mi derecho a la queja. Pocos días después publicaba la prensa que se iba a poner en marcha de forma inminente un servicio de cita previa, por lo que no vi sentido al envío de esta carta. Persona previsora yo me apunté en mi calendario coger cita previa para el año siguiente dos meses antes de la fecha. Hoy, junio de 2019, he entrado confiadamente en las webs correspondientes. Compruebo que la cita previa por internet no funciona y la frustración me invade. Así que hoy sí ejerzo mi derecho a la pataleta. La pataleta contra la incompetencia de las empresas que deberían garantizar un servicio de calidad. La desidia de unos políticos que no han hecho absolutamente nada por solucionar un problema real y evidente, salvo cambiar las indicaciones de la ITV a euskera.

¿Dónde están nuestros políticos? En pocos días verán los toros a la sombra. No les preocupa el asunto, el parlamento permanece cerrado todo el mes de agosto, así que tendrán tiempo de hacer cola en la ITV. Con un gobierno u otro, me temo que llegará septiembre y mantendrán este sistema oligopolístico opaco de concesiones a dos empresas que dan un servicio lamentable. ¿Intereses? ¿Incompetencia? Lo meditaré de madrugada en agosto, durante las horas de espera en la cola de la ITV.

Gabriel Ventura

La buena mentira

Podría ser el título con el que Philippe Falardeau llevó allá por el año 2014 a la ficción, una trágica historia basada en un exhaustivo trabajo de documentación, acerca de los miles de niños sudaneses que quedaron huérfanos tras la guerra en su país pero es mucho más que un título. Es la radiografía que hoy por hoy domina este pais. La buena mentira.

Lo cierto es que la mentira aparece como proceso de aprendizaje a través de la observación e imitación de iguales y adultos alrededor de los tres años, coincidiendo con el egocentrismo característico de esta etapa en el desarrollo evolutivo de los niños. El niño puede mentir para no hacer sufrir a las personas, para complacer, para obtener aquello que desea... pero, se supone, que a medida que el niño crece y el egocentrismo va desapareciendo, la mentira deja de tener utilidad, puesto que entiende que las consecuencias, la ausencia de libertad y pérdida de confianza, pueden evitarse a través de la asunción de responsabilidades.

La situación de este país respecto a la violencia de género es directamente proporcional al egocentrismo adulto. Ese egocentrismo adulto puede ser algo parecido a lo que Marcia denomina como identidad “hipotecada” de la adolescencia.

Aludiendo a los adolescentes que realizan compromisos vocacionales, ideológicos, sin haberse detenido en las alternativas o posibilidades. Seguramente, influenciados por los valores o creencias de otras personas.

Lo cierto es que la realidad en este país también está “hipotecada”. Sí. Algo así como la identidad de algunos adolescentes. Es como si nos sintiéramos cómodos, habituados a la violencia de género. Porque si no, no se entiende que siga pasando.

No, no hemos cambiado tanto. Seguimos viviendo en una sociedad profundamente patriarcal y misógina. Y esa es “la buena mentira” que se nos quiere vender una y otra vez. La de una ley que se presume garantiza los derechos de las víctimas. Una buena mentira rentable y legitimada por la mayoría. Mientras más de mil personas han perdido la vida. Y otras tantas la seguirán perdiendo al tiempo que se siguen publicando los beneficios de una ley que no garantiza la seguridad de las personas. Al revés, criminaliza a la víctima y legitima al maltratador.

Son los efectos de una ley pero también los efectos de nuestro compromiso como sociedad. Una sociedad que prefiere seguir alimentándose de “la buena mentira” antes que empezar a asumir su parte de responsabilidad.

Arancha Caballero Sagardía

El vals de las caretas

El señor Esparza cuya “pareja”, el señor Sánchez, no acaba de decidirse por un progresista vals agarrado, dice que se lo pensará, que lo del préstamo de dos votos esclavos para allanar su camino a la presidencia le seduce pero no del todo. Lo consultará con asesores.

El señor Esparza se olvida que la señora Chivite, con su progresista careta de progresista, es la que ordena y manda en su partido al que sueña encabezando un gobierno progresista, muy progresista, todo lo progresista que le permita su imaginario milimétricamente social. Hasta el punto de enfrentarse al núcleo central del partido, cuyo representante asegura que en su partido nadie se sale de la fila.

¿El señor Esparza ha considerado la posibilidad de estar asistiendo a una breve ópera bufa? Entra en escena un señor serio, que agita el índice con ese movimiento con el que se agitan los índices cuando advierten de las consecuencias de portarse mal. Ahora entra una silenciosa señora, de osada mirada enfocada a los ojos masculinos de color, da media vuelta y se va, en silencio. En silencio pero, ¡con qué aire de rebeldía!

Detrás del escenario se encuentran los dos personajes, se abrazan, se besan, se estrechan las manos. La buena y el malo han cumplido su papel, y Esparza sin entender la escena. Si el señor Esparza vela por el bien de Navarra, tal vez no conviene que colabore en la tomadura de posesión del aspirante a presidente, cuyos comportamientos no provocan sonrisas. ¿Alguien sabe exactamente qué lleva cada uno en su corazón cuando acude al mercado de compra-venta de escaños? Los auto titulados progresistas suelen olvidar que existe el mal en el interior de las personas: soberbia, envidia, avaricia, lujuria y etc. Y los otros también suelen olvidarse.

José Martínez Echalar

¿Es Navarra moneda de cambio?

Recientemente hemos podido comprobar no solo las acciones a nivel político del PNV, si no también a nivel social, con la amenaza al futuro presidente de España de no apoyar su investidura, si el PSN apoya o permite que el acuerdo político (Navarra Suma) pueda gobernar en Navarra.

Esta acción de presión tiene varias connotaciones y trascendencias no solo a nivel político sino a nivel de hegemonía también social. El PNV, con esta acción, no está calculando sus efectos secundarios entre dos comunidades que desde hace mucho han tenido sintonía de pueblos. En Navarra, con el 70% casi de los apoyos y votos, se ha refrendado un apoyo claro a una Navarra dirigida y marcada conforme a su historia y derechos.

¿Qué pretende el PNV, enfrentar a los navarros y a los vascos? ¿Cómo es posible que el partido de una comunidad vecina pida al gobierno central acciones de control sobre otra comunidad? Y todavía, ¿no hay repercusiones? ¿Cuándo los partidos navarros han tomado posición en decisiones populares o de gobierno de otras comunidades?

Es posible que la mayoría de los vascos o una gran parte quieran dejar vivir a los navarros en paz y quieren ser representados por partidos que respetan las decisiones libres y en paz de las urnas. Es un hecho muy grave y más teniendo en cuenta la trayectoria ya marcada por el PNV hace años de la anexión de Navarra a una hipotética Euskalherria diseñada y fabricada por la mente de algunos que no conocen la entereza y fuerza del pueblo navarro a defender lo suyo, su historia como reino, sus derechos y fueros como legado.

Como reflexión para evitar la crispación entre pueblos quedaría entender y asumir que muchos vascos no están de acuerdo con esta presión ejercida desde el PNV. Esperemos que Navarra sepa en su momento propicio lo que hay que hacer y recuperar a modo de fortaleza inexpugnable la protección de sus murallas. Unas murallas altas, tan altas, que jamás puedan ser asaltadas por los que de alguna manera quieren arrebatar al pueblo navarro su razón de ser.

España entra en una política anormal de pactos a tres y a cuatro para acciones de gobierno local. Todo se puede negociar, hasta los principales proyectos para los cuatro próximos años pero siempre desde el respeto entre comunidades.

Ángel Moracho Jiménez

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