Carrera rápida y sin atenciones por asta de toro

H.

Entre los heridos, el peor parado fue David Tazón, de Ansoáin, con un golpe en la mandíbula

R.M. y M.M. / DIARIO DE NAVARRA

Había curiosidad por ver cómo iban a responder los ‘novatos’ de la ganadería Palmosilla en uno de los días más concurridos del encierro. Y, por de pronto, su carrera se ha alzado al primer puesto de rapidez en estas fiestas con dos minutos y doce segundos. Además, han sido también los primeros en dejar atrás a los mansos, por lo que los tropezones empezaron ya en la cuesta Santo Domingo, de donde fue trasladado David Tazón, de Ansoáin y de 43 años, con un golpe en la mandíbula. Fue el peor parado de todos los que este sábado tuvieron que pasar por Urgencias del Complejo Hospitalario. El otro navarro, Ignacio Jaime Moreno, de 42 años y vecino de Sarriguren, recibía el alta poco después de las diez de la mañana con tres puntos en la cabeza. Y también estaba previsto que abandonara el centro sanitario el alicantino César Alfonso Riquelme, de 38 años, y con traumatismo torácico en la plaza de toros. De los cinco heridos ingresados de días anteriores, este sábado dejó el hospital el inglés Simón Steines, con rotura en el tobillo.

Fractura maxilofacial con deglución de dos prótesis dentales

David Tazón Miguel, corredor de Ansoáin de 43 años, fue el peor parado en el encierro de este sábado de la ganadería La Palmosilla. Hacia la mitad de la cuesta de Santo Domingo, Tazón se trabó con el adoquinado, y se dio de bruces contra el suelo a escasa distancia de la manada, que le arrolló a su paso. El resultado, traumatismo craneoencefálico y traumatismo maxilofacial de pronóstico grave, con erosiones en el pómulo derecho y pérdida de varias piezas dentales.

Según explicaba este sábado su amiga y compañera de piso Verónica Martín González, de Pamplona y de 32 años, Tazón se tragó dos dientes tras impactar contra el suelo. “Eran dos prótesis y se las han tenido que sacar porque podían provocar complicaciones”, aseguraba la amiga de este corredor habitual. Las dos piezas se extrajeron por vía endoscópica, lo que supone una sedación total. A última hora de la mañana, David Tazón se encontraba inconsciente, a la espera de entrar en quirófano para ser operado de las lesiones en la mandíbula y pómulo.

David y Verónica acudieron juntos al encierro de este sábado, el tercero que corría Tazón en este 2019, tras los de los días 7 y 9. “Nos levantamos a las cinco de la mañana para ir al encierro. Él lleva muchos años corriendo. Hice con él hasta el segundo cántico. Me dijo que esperase, que corriese con él, pero le dije que no, que me daba mucho miedo”, declaraba este sábado Verónica, que estuvo junto al herido desde los primeros instantes tras la caída.

David Tazón, soltero, actualmente en paro y conductor de excavadoras, es el menor de una familia de once hermanos, tres de ellos ya fallecidos. “Últimamente, corría en Santo Domingo en homenaje a su padre, también fallecido, que era donde corría habitualmente y a los tres hermanos que ya no están”, aseguraba Verónica. Años atrás, Tazón solía correr en el tramo de Telefónica. “Cuando corre en Santo Domingo, siempre lo hace en la acera de la izquierda, junto al edificio de Educación, pero esta vez se fue al otro lado”, apuntaba Verónica Martín.

El cambio de ubicación en la carrera tuvo un resultado fatal. El parte facilitado por el Complejo Hospitalario de Navarra, reporta fractura de arco cigomático y pared lateral de órbita derechos, fractura de reborde alveolar maxilar izquierdo y fractura en hemimandíbula derecha. Con pronóstico grave, Tazón es el único corredor trasladado en el encierro de este sábado que quedó ingresado en el hospital.

“Hoy corría por primera vez después de 5 años”

Salía de Urgencias resignado. Porque tampoco estaba por la labor de cargar contra nadie. “Lances de la carrera”, decía Ignacio Jaime Moreno, de 42 años y vecino de Sarriguren, que por una caída en la Estafeta recibió tres puntos en la cabeza. “Llevaba cinco años sin correr y hoy me he animado. Antes, sí, lo hice durante unos veinte años y siempre en el mismo sitio, en la Estafeta. Pero entonces me ponía a la altura de la Bajada de Javier y veía perfectamente llegar a la manada, por lo que me daba tiempo a posicionarme. Hoy, imposible. Había tanta gente que no podía mirar nada. Así que me he echado a correr cuando se ha puesto todo el mundo, me han empujado y me he ido contra la pared. Es que ni tan siquiera ha sido por la manada. Es más, lo único que he podido ver y estando dentro ha sido un ojo, que ya no sé si era de toro o de cabestro”.

Ignacio Jaime reconocía que él tampoco había sabido colocarse delante de los astados entre el gentío. “Supongo que he perdido experiencia después de tantos años sin correr”. Pero espera con el tiempo volver a ser ese corredor experimentado que sabe salir y retirarse en el momento justo. Porque sí, claro, este domingo y el año que viene aseguró que estará dentro del encierro. “Y eso que a mi hija no le hace mucha gracia”.

“Es brutal. Un chute de adrenalina. Volveré”

“¡Qué coraje! Termino bien la carrera, entro en la plaza de toros, vienen los cabestros, la gente empieza a correr, me empujan y me caigo en el hierro de la barrera del coso”. Y de ahí César Alfonso Riquelme, de 36 años y de Monovar (Alicante), terminó en una camilla de Urgencias del Complejo Hospitalario con un traumatismo torácico. “Da rabia, porque el encierro me había salido muy bien”, añadía el alicantino en su primera vez en Pamplona, adonde había llegado junto con otros amigos, como Alberto Limorti Martínez, para participar en las carreras de este fin de semana. “Ya llevamos muchos años en otros encierros, pero claro, San Fermín es San Fermín”, explicaba el último a pie de camilla. “Es brutal. Un chute de adrenalina. Volveré”, completaba la frase el herido. “Ha sido incluso mejor de lo que me esperaba”, añadía. “A mí ni tan siquiera me ha parecido que hubiera tanta gente como comentan”, seguía la conversación Alberto, con un raspazo en la rodilla. “Me he caído antes del callejón, pero me he levantado porque quería entrar a la plaza y ver con mis ojos todo el tendido lleno. Y en el callejón, me han pisado y he perdido una zapatilla. Así que luego he tenido que volver a recuperarla”, comentaba mientras César soltaba una carcajada.

Estaba previsto que le dieran el alta este sábado mismo - “Por cierto, me han tratado de lujo, una maravilla”, decía sobre el personal de Urgencias- aunque no pensaba tentar a la suerte. “Me temo que me tendré que conformar con verlos desde la barrera”.

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