Carlos III, sin manteros

H.

La importante presencia policial ha obligado a los vendedores a desplazarse a zonas como el Paseo de Sarasate para tratar de dar salida a su mercancía

DIANA DE MIGUEL / DIARIO DE NAVARRA

A punto de finalizar los Sanfermines, la avenida Carlos III presenta estos días una imagen completamente diferente a la de los últimos años cuando decenas de vendedores ilegales desplegaban a diario sus tenderetes dificultando el tránsito de los viandantes en las horas más concurridas de la fiesta. El amplio despliegue de efectivos policiales, con una distribución por zonas entre los distintos cuerpos -Municipal, Foral y Nacional- está logrando evitar la instalación masiva de manteros que se han visto obligados a desplazarse a otras zonas de la ciudad, entre ellas el Paseo Sarasate, para tratar de dar salida a sus productos.

Menor presencia

Hasta los propios comerciantes, que el año pasado pedían explicaciones al Ayuntamiento por la ocupación de Carlos III, se muestran sorprendidos por el cambio de “imagen” y la mayor “seguridad”. “Todavía no hemos recibido ninguna queja”, reconocía el miércoles María Jesús Alonso, gerente de Ensanche Área Comercial sin ocultar su sorpresa por el “rápido efecto” que el numeroso despliegue de efectivos policiales en la zona está teniendo sobre la venta ambulante.

Durante la reunión que los comerciantes mantuvieron con responsables municipales el 4 de julio ya les anticiparon que tratarían de evitar que se repitieran episodios como los del año pasado asegurando que no consideraban “justo” para los establecimientos y puestos que trabajan en la ciudad y pagan sus impuestos “que redes dedicadas a la venta de productos falsificados actúen con impunidad”.

Y lo cierto es que este periódico ha podido comprobar con numerosas visitas a las zonas más afectadas que la actividad de los vendedores ilegales que un año más se han vuelto a trasladar hasta la capital navarra está siendo mucho más discreta que en los Sanfermines de los últimos años. Hay que recordar que en 2018, cuando los manteros se concentraron en la parte alta de Carlos III (desde la rotonda de Merindades hasta la Plaza de la Libertad), hasta los usuarios del aparcamiento de Merindades se quejaban de no tener espacio para pasar y fueron muchos los comerciantes y vecinos que aprovecharon el altavoz de las redes sociales para criticar al Ayuntamiento por no actuar y beneficiar así a las mafias que los organizan.

El exalcalde Joseba Asiron llegó a reconocer durante los Sanfermines de 2017 que uno de los retos de cara a las fiestas del próximo año era “trabajar en la regulación del comercio de los denominados manteros”, pero llegado el momento dejó pasar el tema. Y eso que el debate llegó a las mesas de comercio y fue objeto de análisis en varias comisiones municipales donde llegó a aprobarse una moción promovida por UPN que buscaba abordar el problema del ‘top manta’ en las fiestas de San Fermín y paliar las consecuencias directas que tiene sobre los comerciantes locales y los vendedores que sí pagan de forma legal sus negocios. El problema de los manteros no tiene fácil solución, pero la nueva Corporación municipal ha imprimido un giro en la estrategia con renovados protocolos de actuación y una mayor coordinación entre las diferentes policías que parece estar surtiendo efecto. El concejal delegado de Seguridad Ciudadana, Javier Labairu (Navarra Suma), asume que “no es trabajo de un día sino de años. Solo lo hemos iniciado, pero es cierto que no se ven las imágenes del año pasado en Carlos III. Los vendedores tienen que darse cuenta de que venir a Pamplona es dificultoso y no es una gran negocio para optar por otras opciones diferentes a los Sanfermines”, defiende.

Pero el despliegue policial que se realiza por el día no se puede hacer durante la noche cuando, reconoce el responsable de Seguridad Ciudadana del Consistorio pamplonés, “hay actividades más importantes e intereses que priorizar”. Y de ahí que en zonas como el Paseo Sarasate no resulte extraño ver cuando cae el sol a manteros dando salida a su mercancía. Un delito con muchos matices que deja un año más escenas conmovedoras.

De noche, Sarasate

“No queremos problemas, sólo comer”. Con rostro de desesperación, Said mira de soslayo a varios agentes de Policía Municipal que patrullan a pie el Paseo Sarasate. Está apostado junto a un grupo de compañeros en una de las medianas de la arteria sin perder detalle de lo que pasa a su alrededor. Junto a él parte de la mercancía que ha traído a San Fermín desde Bilbao, donde lleva residiendo ocho años: camisetas de fútbol, zapatillas y algún que otro bolso de marca. Ha empezado a caer el sol y espera su oportunidad para vender en paz y sin sobresaltos. “Por la noche, menos vigilancia”, confía. Cuando los agentes se repliegan, los manteros empiezan a extender sus tenderetes por la calzada, pero lo hacen de forma tímida. “Este año no dejan vender igual”, asegura. Las viandantes se les acercan y les preguntan. Los más hábiles logran cerrar alguna que otra venta sin atreverse a desplegar sus tenderetes por completo.

“¿Camisetas de Osasuna? Es para un nieto, de ocho años”, le espeta a uno de ellos una señora. Una breve llamada de teléfono pone en marcha el engranaje. “Aquí estamos todos a una”, asevera otro mantero. Y en menos de tres minutos llega como por arte de magia la preciada camiseta para regocijo de la compradora que abandona sonriente la zona.

Doce atestados y dos detenidos por la venta de falsificaciones

Desde que comenzaron las fiestas de San Fermín se han remitido a los juzgados 12 atestados relacionados con la venta de productos falsificados. Esas actuaciones se han saldado con dos personas detenidas y otras cinco personas denunciadas penalmente. Se les acusa de cometer un presunto delito contra la propiedad intelectual al vender productos falsificados en la vía pública.

Estos decomisos se han producido principalmente en el Casco Antiguo y en los Ensanches. En concreto, en el Rincón de la Aduana, en el paseo de Sarasate, en Chapitela, en la calle del Vínculo, en la calle Nueva, en avenida de Gipuzkoa y en García Castañón. Estaban vendiendo en la vía pública objetos y prendas falsificadas como camisetas y zapatillas deportivas, bolsos, mochilas o relojes.

Además, durante estos Sanfermines, se han producido 70 decomisos administrativos de otro tipo de productos. Un tercio de esos decomisos, 27, ha tenido que ver con productos comestibles y bebidas en puestos que no tenían la autorización.

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