Una bala de plata

14 jun 2019 / 21:14 H.

¿Será la resonancia magnética la prueba de detección definitiva para el esquivo cáncer de próstata? Un equipo de expertos británicos asegura que sí, y además muy pronto. El debate está sobre la mesa

IRMA CUESTA / COLPISA

El día que le dijeron que tenía cáncer de próstata, Ben Stiller entró en pánico. El actor regresó a casa tratando de asimilar la noticia y se puso a buscar en internet algún tipo de información que le ayudara a recobrar la calma. La lista de sobrevivientes que encontró le hizo sentirse optimista: John Kerry, Rudy Giuliani, Robert DeNiro... El protagonista de ‘Algo pasa con Mary’ ha confesado que, como les ocurre cada año a más de un millón de hombres a los que se diagnostica un tumor de este tipo, entró en shock al escuchar el diagnóstico.

“No sabía qué hacer y necesitaba alguna prueba de que este no era el fin del mundo. Ni mi edad ni los antecedentes familiares hacían pensar que podría pasarme algo así”, expone en una entrevista en la que habla de las pruebas médicas que pueden salvar vidas. Armas como la resonancia magnética, a la que urólogos de todo el mundo miran hoy con entusiasmo confiando en que sea la bala de plata capaz de plantar cara a una enfermedad que ataca a uno de cada siete hombres en España y cuyo diagnóstico es poco certero.

La imagen por resonancia magnética, eso que los expertos llaman IRM, podría ser, en un futuro próximo, un método de detección comparable a lo que para las mujeres es desde hace tiempo la mamografía. De momento, en el Reino Unido un grupo de hombres está sometiéndose a esas pruebas no invasivas, que toman imágenes del interior del cuerpo para detectar cualquier crecimiento anormal de la próstata, con el fin de decidir si procede establecerlas de forma rutinaria en el sistema británico de salud.

El equipo del University College of London, responsable del ensayo, ha asegurado esta semana que en muy poco tiempo se confirmará la IRM como el camino a seguir por considerarse infinitamente mejor que el tacto rectal, los análisis de sangre y las biopsias. Y es que al análisis de sangre del antígeno prostático, llamado PSA por sus siglas en inglés, se le llega a escapar el 15% de los cánceres y al mismo tiempo descubre muchos que nunca representarán un riesgo serio para el paciente. De hecho, aunque aproximadamente tres de cada cuatro hombres con un nivel elevado de PSA no desarrollarán cáncer en su vida, muchos se ven obligados a someterse a una biopsia por culpa de ese tipo de análisis. Eso implica tomar pequeñas muestras de tejido de la glándula prostática usando una aguja para que puedan examinarse bajo el microscopio. Un proceso que en algunos casos puede pasar por alto un cáncer o no detectar si es agresivo y, por si todo eso no fuera suficiente, causar efectos secundarios como sangrado, infecciones graves e, incluso, disfunción eréctil.

El jefe del proyecto, el doctor Mark Emberton, mantiene que, frente a semejante cúmulo de consecuencias negativas o pistas no concluyentes, la prueba de IRM, que no implica inyección ni radiación, se ha perfeccionado para convertirse en definitiva “en los cánceres que afectarán a la cantidad o calidad de vida”. Afirma, incluso, que alrededor del 90% de los hombres que se hagan esta prueba antes de llegar a la edad de jubilación podrán respirar tranquilos y olvidarse de la enfermedad. “El cáncer de próstata tiene un crecimiento bastante lento, por lo que, si la imagen de la próstata es perfectamente limpia a los 55 o a los 60 años, es muy probable que nunca lo padezca”, ha explicado el profesor. La prueba, asegura, está “muy cerca de la perfección”. “En el futuro, los resultados de las exploraciones se clasificarán según un semáforo: el verde indica que todo está claro; el amarillo, la necesidad de pruebas adicionales, y el rojo invita a acudir con urgencia a un especialista”, dice Emberton, convencido de que un IRM podría llegar a costar menos de 200 euros y, con el tiempo, podrán llegar a hacerse en cualquier centro comercial.

Demasiado optimista

Aunque la idea suena prometedora, no todos los especialistas se muestran tan optimistas como Emberton. En opinión del doctor Anthony D’Amico, profesor de oncología de radiación en la Facultad de Medicina de la Universidad de Harvard (Boston), aún no hay suficientes datos para afirmar que la IRM es la solución definitiva, ni para plantearla como una medida rentable. “Los datos de otras instituciones muestran que la IRM encuentra solamente el 80% de los tumores graves y no detecta el 50% de los otros casos de cáncer de alto grado”, asegura D’Amico.

Comparten su llamamiento a la prudencia expertos españoles como José Gregorio Pereira, director de la Unidad de Cirugía Laparoscópica Robótica de la Clínica Zorrotzaurre de Bilbao y hasta hace unos meses jefe del Servicio de Urología del Hospital de Galdakao-Usánsolo. El doctor Pereira recuerda que la resonancia, una práctica utilizada en España desde hace años, es aún enormemente costosa. “El camino que marca el profesor Emberton, al que conozco personalmente, está apuntando al futuro, pero creo que es demasiado optimista. La realidad es que se necesitan radiólogos muy especializados que ahora han comenzado a formarse; que una resonancia negativa no es determinante en hasta un 20% de los casos, y que siguen siendo pruebas muy caras que difícilmente puede asumir el sistema público de salud”.

Reconoce, no obstante, que ese tipo de tecnología ha venido para quedarse. “En la era del ‘big data’ y la inteligencia artificial es fácil pensar en un futuro como el que dibuja Emberton, pero aún no es real. ¿Por qué no se realizan resonancias de mama, cuya fiabilidad es excelente? Porque son muy caras y una mamografía cuesta cuatro euros”, dice.

La opinión del doctor Pereira es muy similar a la de José Luis Gutiérrez Baños, jefe del Servicio de Urología del Hospital Valdecilla de Cantabria y, como aquél, reunido estos días con más de mil especialistas en el Congreso Nacional de Urología que se celebra en Bilbao. “El mundo del cáncer de próstata cambia de un mes para otro. Actualmente, hacer una resonancia antes de una biopsia nos permite detectar los focos de cáncer de riesgo. Es un hecho que la resonancia disminuye el número de biopsias hechas de forma innecesaria y que el objetivo es que cada vez se vayan haciendo más, pero también que se necesita por parte del radiólogo un alto nivel de especialización”, explica Gutiérrez Baños.

Reconoce que llevan años dando palos de ciego y que el debate está sobre la mesa. “Tenemos el diagnóstico precoz basado en el PSA, pero eso lleva a diagnósticos de tumores no significativos que se sobretratan. De hecho, ni siquiera hay un criterio general sobre si habría que hacer o no un cribado entre la población”.

Antonio Prieto González, jefe de sección de Urología en el Hospital Virgen de Arrixaca de Murcia y presidente de la Asociación Nacional de Cáncer de Próstata, asegura que en España hace ya varios años que se realizan este tipo de pruebas con cierta asiduidad. “Al principio no había muchos radiólogos para hacerlas con garantía, pero cada vez hay más y los especialistas las pedimos con mayor frecuencia”. Confirma que en España el PSA sigue siendo el primer filtro y que, cuando este marcador está elevado o se ha realizado un tacto rectal sospechoso, antes se pedía una biopsia como primera opción y ahora cada vez se piden mas resonancias. “Nuestro objetivo es lograr que, igual que en el cáncer de mama es la mamografía el referente, se establezca como mínimo un análisis del PSA, que es mas barato”. El camino está marcado, pero queda mucho para alcanzar el final.

El cáncer de próstata

Muy común

La Sociedad Española de Oncología Médica (SEOM) estima que a lo largo de este año el cáncer más diagnosticado en hombres en España será el de próstata, con más de 34.300 nuevos casos; de hecho, a día de hoy es el segundo tipo de cáncer más frecuente en varones. La parte positiva es que la supervivencia de los pacientes ha aumentado de forma continua en los últimos tiempos. En todo el mundo el número de diagnósticos anuales es de aproximadamente 1.276.106 nuevos casos. Sólo en Estados Unidos suman 185.000 y 47.300 en el Reino Unido.

Fallecimientos

En España, a pesar del descenso en la mortalidad, unos 5.500 varones fallecen cada año a consecuencia de este tumor, lo que supone un 2,8% del total de defunciones registrada en la población masculina española.

Consejos

Todos los varones mayores de 45 años que tengan factores de riesgo deberían realizarse las pruebas de detección temprana de cáncer de próstata. Entre los más expuestos se encuentran los de raza negra y aquellos cuyos parientes de primer grado (padre, hermano o hijo) recibieron un diagnóstico de cáncer de próstata a una edad temprana (menores de 65 años).

Supervivencia

Tres de cada cuatro pacientes con cáncer de próstata localizado se curarán. Además, un 80% de los pacientes con cánceres de próstata de baja agresividad y muy localizados sobreviven más de diez años sin que sea necesario aplicar tratamiento.