El Ayuntamiento desmontará finalmente la pasarela de Labrit

H.

Inaugurada hace 8 años y cerrada en 2016, el último informe dice que su reparación “no es viable”

ADRIANA OLLO / DIARIO DE NAVARRA

“Hay que desmontarla y retirarla, y en un periodo breve. Tiene problemas irresolubles y los daños que presenta hacen imposible una reparación”. Así de rotundo habló este miércoles el concejal de Ciudad Habitable, Joxe Abaurrea (Bildu), al referirse a la pasarela peatonal de Labrit y al informe técnico que recomienda como única solución posible su desmontaje.

Con 8 años recién cumplidos (se inauguró en diciembre de 2010), la pasarela de Labrit permanece cerrada desde julio de 2016 después de que se constatara el desprendimiento de varias placas de su base. Un primer informe de una ingeniería concluyó ya en el año 2016 que la estructura no era “suficientemente segura”, y el encargado posteriormente a otra ingeniería l o ha vuelto a confirmar. Por este motivo el Ayuntamiento de Pamplona anunció este miércoles que entre los meses de marzo y abril se desmontará la parte metálica de la infraestructura, y que la intención es volver a convocar un concurso para dotar a este punto de la ciudad de una nueva pasarela, dada la idoneidad de esta conexión peatonal.

Abaurrea dijo que las conclusiones del nuevo informe, elaborado por la Consultoría de Estructuras de Ingeniería Civil y Edificación, Ideam, no dejan “margen a la duda” a pesar de que la solución resulta “muy drástica”, y anunció que, aunque ahora todavía no es el momento de hablar de ello, el informe anuncia una serie de responsabilidades económicas en la parte del proyecto, de la dirección de la obra y de la ejecución, y que tampoco se descartan las responsabilidades políticas.

Reparación inviable

De desgranar el último informe emitido sobre la pasarela de Labrit se encargó la directora del área de Proyectos y Conservación Urbana, Cristina Arregi, que aludió por ejemplo a la “concepción estructural deficiente”, al “diseño incorrecto de las cimentaciones”, o a una estructura metálica cuya sección “no tiene capacidad resistente a la flexocompresión”.

Con todos estos inconvenientes el informe es claro en su conclusión final: “Dado que la cimentación existente no se puede reaprovechar y que las numerosas actuaciones de refuerzo a llevar a cabo sobre la pasarela, que suponen intervenir en el 100% de los elementos principales, obligan al apeo y desmontaje total de la estructura y la transformación de la geometría y diseño de la misma, la reparación no es viable y se propone su retirada y plantear un nuevo diseño”.

No está tan claro si la cimentación se podrá aprovechar para la nueva infraestructura que se haga en el futuro y por ese motivo el análisis de su estado se dejará para la convocatoria del nuevo concurso, presumiblemente en abril. “El problema no es que quitamos una pasarela y ponemos otra, sino el rastro que nos deja y que obliga a repensar incluso la ubicación de la siguiente”, explicó el concejal.

En cuanto al coste, Abaurrea cifró en 1,1 millones de euros el dinero perdido (de los que 669.842 corresponden a la pasarela y otros casi 75.000 gastados en informes), y calculó una cifra similar para la nueva infraestructura.

Auditar los puentes

Los problemas derivados de la pasarela de Labrit han llevado al actual equipo de gobierno municipal a iniciar la elaboración de un pliego de condiciones para contratar un inventario de los 80 puentes y pasarelas que tiene Pamplona en estos momentos.

Tanto Joxe Abaurrea como Cristina Arregi reconocieron que existe “una carencia total de control de estas infraestructuras” y que sería necesario, además del inventario, que cada uno de los puentes y pasarelas cuente con una auditoria externa.

“Se hace un mantenimiento del asfaltado, pero no hay documentación sobre cómo están ejecutados o qué tipo de mantenimiento requieren. El objetivo es tener un control, pero no sobre lo aparente, sino de las posibles patologías”.

UPN asegura que el informe es “un análisis teórico” y poco “profundo”

UPN lamentó este miércoles que “Bildu trate de hacer de la seguridad de las infraestructuras de Pamplona un asunto electoral, buscando de forma imprudente y demagógica generar inquietud entre los ciudadanos”.

El concejal Juan José Echeverría criticó que la pasarela de Labrit haya estado cerrada a su uso durante casi cuatro años, “jugando con los tiempos y tratando irresponsablemente de presentar como ineludible este desenlace justo unos meses antes de las elecciones”. También destacó el regionalista, tras la Comisión de Urbanismo donde uno de los autores explicó los pormenores del informe, que “no ha analizado in situ el estado de la estructura de la pasarela, ni ha medido los posibles desplazamientos de la cimentación”, y que “su autor ha reconocido que no se han detectado in situ abolladuras en el alma de las vigas ni se han localizado deformaciones en los nervios laterales”. “Es decir, no se aprecian las patologías estructurales que deberían confirmar los cálculos realizados”, precisa Echeverría en una nota de prensa.

Para el edil, el informe “es un análisis teórico y no lo suficientemente profundo como para justificar el derribo de la pasarela”, por lo que pide que “se estudie el apuntalamiento de la estructura y la realización de una prueba de carga que constate si los cálculos teóricos se corresponden con la realidad”.

También alerta el regionalista de la posible existencia de “informes contradictorios realizados por las compañías aseguradoras del resto de los técnicos implicados en este asunto”, por lo que aboga por la necesidad de obtener “pruebas irrefutables de la condición real de la pasarela”. “Aunque Bildu lo esté deseando, el derribo de la pasarela debería ser la última opción a considerar”, asegura.

CLAVES

18 de diciembre de 2010. Inauguración de la pasarela. Costó 1,1 millones de euros y tiene 82 metros de longitud.

Reconocimientos. Fue reconocida con el ‘Architecture students award 2011, premiada en Construmat 2011, premio Bienal Iberoamericana de Arquitectura y Urbanismo 2012 y premio al mejor proyecto de diseño urbano y paisajismo de COAVN 2013.

Enero de 2014. El Ayuntamiento la cierra ante el peligro de caídas y se coloca una moqueta antideslizante para mejorar la seguridad de los viandantes, de modo provisional.

Febrero de 2016. Se desprenden varias planchas y se cierra la pasarela de forma provisional.

Julio de 2016. Se decide cerrarla al paso de peatones.

Septiembre de 2016. Un informe revela fallos en la estructura y los autores lo consideran “inexacto”. Se coloca una malla para evitar la caída de placas.

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